«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Presión sobre el campo español

Aguacate, uvas y sandía: cada vez más fruta en España llega de Marruecos, Perú y Chile

Foto de archivo de una sandía. Europa Press.

La cesta de la compra española cambia de origen. Mientras el consumo de fruta sigue creciendo, cada vez más productos llegan desde terceros países como Marruecos, Perú o Chile, en una tendencia que inquieta al campo nacional. Según los últimos datos oficiales citados por El Debate, España importó en 2025 más de 518.000 toneladas de sandía, uvas y aguacate, lo que supone un incremento superior al 19% respecto al año anterior. Tres frutas clave en la dieta mediterránea que, paradójicamente, España también produce a gran escala.

El caso del aguacate es especialmente significativo. De las más de 300.000 toneladas importadas, Perú concentra la mayor parte, seguido por Marruecos y Chile, consolidando una dependencia creciente del exterior. En el caso de las uvas, Perú y Chile vuelven a destacar entre los principales proveedores, con un aumento notable de las importaciones, mientras que en la sandía el protagonismo recae de forma clara en Marruecos, que ha disparado sus exportaciones hacia España.

El país vecino se consolida así como proveedor dominante, multiplicando su presencia en los lineales de los supermercados y ganando terreno a la producción nacional. El fenómeno coincide con un aumento del consumo. Los españoles compran fruta con mayor frecuencia y volumen, lo que impulsa la demanda, pero no necesariamente beneficia a los agricultores locales.

Desde el sector agrario denuncian una situación de competencia desleal. Señalan que los productores de terceros países operan con costes laborales más bajos, menores exigencias regulatorias y ventajas comerciales que les permiten ofrecer precios difícilmente alcanzables para el campo español.

El resultado es una presión creciente sobre la rentabilidad de las explotaciones nacionales, que ven cómo su cuota de mercado se reduce progresivamente en favor de importaciones. Además, en el caso de Marruecos, los acuerdos comerciales con la Unión Europea facilitan la entrada masiva de producto en momentos clave, lo que distorsiona el mercado y hunde los precios en origen.

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