El empresario Víctor de Aldama ha señalado este miércoles directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como pieza clave en la red de relaciones que rodea el caso que investiga el Tribunal Supremo. Durante su declaración, en el juicio en el que también están acusados el exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García, Aldama ha descrito una relación de cercanía directa entre Sánchez y García que, a su juicio, iba mucho más allá de lo institucional.
Aldama ha asegurado que le «sorprendió la cercanía de Koldo» con el presidente, hasta el punto de dirigirse a él por su nombre de pila. Según su testimonio, el propio García afirmaba que Sánchez «le debía mucho», una supuesta deuda que explicaría el trato de confianza entre ambos.
El empresario ha relatado además un encuentro personal con Sánchez en el marco de un mitin celebrado en el Teatro La Latina durante la presentación de Pepu Hernández como candidato a la Alcaldía de Madrid. Según ha explicado, Koldo García le insistió en acudir al acto porque sería una oportunidad para acceder a los principales dirigentes del PSOE, incluidos ministros y el propio presidente.
Tras el evento, siempre según su declaración, fue conducido a una zona privada detrás del escenario donde, junto a Koldo García, mantuvo un breve encuentro con Sánchez. Allí, el presidente le habría trasladado un mensaje directo: «Muchas gracias por todo, sé perfectamente lo que estás haciendo y simplemente quería darte las gracias«. Aldama ha señalado que, tras ese intercambio, se tomó una fotografía y un breve vídeo con el líder socialista, sin que se produjera más conversación.
El empresario ha subrayado que este episodio refuerza su percepción sobre la relación entre Sánchez y Koldo García. «No le llama presidente, le llama Pedro«, ha explicado, destacando el nivel de confianza. Según su relato, al preguntarle por esa familiaridad, García respondió: «El día que el presidente me diga que le tengo que llamar presidente, dejo de estar en el partido. Él me debe mucho y él sabe por qué«.
La declaración de Aldama introduce un elemento político de fondo en la causa: la posible implicación o conocimiento por parte del presidente del Gobierno de las actividades y relaciones de su entorno más cercano. Un extremo que, de confirmarse, tendría consecuencias directas en la dimensión institucional del caso que investiga el Alto Tribunal.