El empresario Víctor de Aldama ha situado este miércoles al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el centro de la estructura de poder que permitió a Koldo García operar con influencia en distintos ministerios y comunidades autónomas del PSOE. Durante su declaración en el Tribunal Supremo, en el marco del caso de las mascarillas, Aldama ha asegurado que «Koldo no era un hombre de Ábalos sino de Sánchez».
La comparecencia, clave en el primer gran juicio por corrupción vinculado al Ejecutivo, busca esclarecer la adjudicación de contratos de material sanitario durante la pandemia a cambio de comisiones. Aldama, considerado por la Guardia Civil como el «nexo corruptor» de la trama, ha defendido que el poder de Koldo García sólo se explica por su cercanía directa con el presidente.
Según su relato, Koldo actuaba como intermediario con capacidad para dar instrucciones a altos cargos y dirigentes autonómicos. Aldama ha apuntado que la rapidez con la que responsables como Francina Armengol o Ángel Víctor Torres atendían las peticiones de la trama respondía a que lo consideraban un hombre de máxima confianza de Sánchez.
El empresario ha ido más allá y ha afirmado que la llegada de Koldo García como asesor del entonces ministro José Luis Ábalos fue una decisión personal del presidente, quien habría preferido mantenerlo fuera de Moncloa. Esa posición le habría permitido, según Aldama, operar con margen en la adjudicación de contratos.
Durante su intervención, también ha anunciado que aportará nuevos detalles sobre su relación con la exministra María Jesús Montero, así como contactos con Armengol o con la esposa del presidente, Begoña Gómez.
Aldama ha reiterado ante el Supremo que pagó más de cuatro millones de euros en comisiones en efectivo a Ábalos y a Koldo García a cambio de contratos públicos. La investigación judicial ha constatado que ambos manejaron grandes cantidades de dinero en metálico de origen no justificado.
El empresario ha descrito un sistema continuado de amaño de contratos de obra pública en el Ministerio de Transportes. Entre las pruebas aportadas figuran manuscritos de Koldo y grabaciones en las que distintos implicados aluden al reparto de adjudicaciones y comisiones.
También ha señalado la existencia de estructuras paralelas dentro del partido, como un supuesto «cupo vasco» vinculado a Santos Cerdán, posteriormente investigado por su presunta implicación en el cobro de comisiones.
La declaración de Aldama amplía la confesión que ya realizó en 2024 ante la Audiencia Nacional, tras alcanzar un acuerdo de colaboración con la Fiscalía Anticorrupción. Entonces ya implicó a Sánchez al relatar un encuentro en 2019 en el que, según afirmó, el presidente le dijo: «Gracias por lo que estás haciendo, me tienen informado».
El presidente del Gobierno ha negado siempre cualquier vínculo con Koldo García y ha calificado de «inventadas» las acusaciones. Sin embargo, la Fiscalía ha valorado la colaboración de Aldama, lo que se ha traducido en una rebaja de la pena solicitada: siete años de prisión y una multa de 3,8 millones de euros.
El testimonio del empresario se perfila como determinante para esclarecer el alcance de la trama y el grado de responsabilidad de la antigua cúpula del Ministerio de Transportes en uno de los mayores casos de corrupción vinculados a la gestión de la pandemia.