El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla (PP), está financiando con dinero público actividades vinculadas al Ramadán en Sevilla, según muestran varios carteles promocionales en los que aparece el logotipo de la propia Junta junto a otras entidades colaboradoras. Los anuncios publicitan distintos «iftar comunitarios», encuentros organizados durante el mes sagrado musulmán para romper el ayuno al atardecer, que se celebrarán en espacios públicos de la ciudad con el respaldo de instituciones y asociaciones subvencionadas.
Uno de los eventos está previsto para el 13 de marzo de 2026 en el Centro de Participación Activa de Mayores de Olivares, mientras que otro encuentro similar se programó en el Centro Vecinal Utopía, en el distrito Cerro-Amate de Sevilla. Ambos actos incluyen actividades como conferencias religiosas sobre el Ramadán, llamadas a la oración y la posterior ruptura del ayuno, además de presentarse como espacios de convivencia intercultural. En los carteles figuran, además del logotipo de la Junta de Andalucía, distintas entidades como Fundación Sevilla Acoge, CODENAF, Albores o Convive Fundación Cepaim, algunas de ellas vinculadas a proyectos de integración financiados con fondos públicos.
La presencia del emblema institucional andaluz en la cartelería ha generado críticas por el uso de recursos públicos para promover celebraciones religiosas vinculadas al islam. Diversos sectores consideran que este tipo de iniciativas no contribuyen a la integración social de los inmigrantes, sino que fomentan la consolidación de estructuras culturales y religiosas paralelas dentro de la sociedad española.
El debate se produce en un contexto de creciente presión migratoria en Andalucía, una de las principales puertas de entrada a Europa a través del Mediterráneo occidental. Mientras el Gobierno autonómico defiende las políticas de convivencia e inclusión impulsadas en colaboración con asociaciones sociales, voces críticas sostienen que la financiación de actividades de carácter religioso vinculadas al Ramadán evidencia una deriva hacia políticas que, lejos de promover la integración en los valores culturales europeos, contribuyen a reforzar dinámicas de islamización en determinados barrios y entornos sociales.