«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
«gracias por dejar claro que el cuerpo de cada persona es un espacio político»

Cien padres batasunos respaldan en una carta que sus hijos se duchasen con monitores y les chupasen los pies en el campamento ‘trans’ de Álava

Niños en un campamento.

Mientras decenas de familias denunciaban públicamente que sus hijos habían quedado «traumatizados» tras su paso por el campamento de Bernedo (Álava), un grupo de padres batasunos ha decidido respaldar a los monitores responsables. En total, 137 progenitores firmaron una carta, publicada este miércoles en el diario Berria, para expresar su agradecimiento «de todo corazón» a los organizadores de las colonias.

En la misiva, redactada en vasco, aseguran mostrar su «pleno apoyo» a los monitores y rechazan «el acoso» al que se ven sometidos. En su texto abundan los agradecimientos: «Gracias por ofrecerles campamentos centrados en el euskera y el feminismo. Gracias por hacer realidad el trabajo comunitario y el voluntariado. Gracias por poner la diversidad, en su sentido más amplio, en igualdad de condiciones con las nuevas generaciones. Gracias por convertir momentos básicos de la vida (comidas, higiene y descanso) en un espacio político. Y gracias por dejar claro que el cuerpo de cada persona es un espacio político«.

Los firmantes concluyen el escrito asegurando que seguirán confiando en los organizadores: «No nos dejaremos confundir con discursos falsos, violentos y reaccionarios. Estamos con ustedes. No lo duden. Protejamos los Campamentos de Verano Vascos. ¡Adelante, Campamentos de Verano Vascos!». Dos madres, Aitziber Esnaola y Ainhoa Agirreazaldegi, se identifican con nombre y apellidos y afirman que volverán a enviar a sus hijos al mismo campamento investigado por la Ertzaintza.

El contraste con los testimonios de otros padres es total. Estos relataron que sus hijos vivieron «una pesadilla» en la que debían chupar «el dedo del pie del monitor» para poder merendar, o presenciaron cómo los cocineros se desnudaban completamente para preparar la comida. «Uno de los niños no quiso comer», recuerda una de las denuncias. También describen cómo los monitores entraban sin ropa a las duchas de los menores alegando que buscaban «normalizar todos los cuerpos» y fomentar una «educación feminista e igualitaria» para que las personas trans no se sintieran «categorizadas».

Las imágenes difundidas por The Objective, tomadas del propio portal web de las colonias antes de ser borradas, muestran a monitores en ropa interior, semidesnudos o exhibiendo los pectorales delante de los niños. Según varios testimonios, cuando no había cámaras se despojaban incluso de toda la ropa.

La Ertzaintza investiga ya cuatro denuncias por delitos contra la libertad sexual e integridad de menores vinculadas a estos campamentos. La primera se registró el 25 de agosto de 2025, por hechos ocurridos en 2021 y 2022 en Aibagar y en 2023 y 2024 en Bernedo. Otras tres denuncias se presentaron el 26 de septiembre en las comisarías de Laudio, Vitoria y Deba-Urola. La Policía vasca, que ya contaba con declaraciones desde finales de 2024 y abrió diligencias en enero de 2025, continúa con la investigación.

Mientras tanto, la asociación Hazte Oír ha lanzado una campaña para exigir a la Diputación de Álava el cierre inmediato del campamento trans y «proteger a los niños». En sólo un día ya ha reunido 15.000 firmas.

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