«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
participaron más de 500 menores

La Ertzaintza sabía del escándalo en el campamento ‘trans’ de Álava medio año antes de que arrancasen las colonias

Niños en un campamento de verano.

El caso de los campamentos de verano organizados por la asociación Sarrea Euskal Udalekua golpea de lleno a cientos de familias vascas. Al menos 526 niños participaron en estas colonias, ahora investigadas por un juzgado de Vitoria por presuntos delitos contra la libertad sexual cometidos por monitores.

La cifra, registrada ya a 31 de marzo, se incrementó con nuevas inscripciones antes del inicio de los turnos celebrados en Bernedo (Álava), Goñi y Abáigar (Navarra) durante los meses de julio y agosto. En total, más de medio millar de menores quedó expuesto en un campamento que llevaba la etiqueta de «euskaldún y feminista» y que se encuentra hoy en el centro de un proceso judicial.

Lo más grave es que la Ertzaintza había abierto la investigación seis meses antes de que comenzaran las colonias. Pese a contar desde abril con un atestado policial, ni la policía vasca, ni los juzgados, ni las instituciones, ni el Defensor del Pueblo Vasco actuaron para impedir que los hechos denunciados pudieran repetirse.

Ahora, el Juzgado de Instrucción número 3 de Vitoria ha citado a tres menores para que relaten lo sucedido.

Las denuncias recogidas por la Ertzaintza sitúan abusos en Abáigar durante los veranos de 2021 y 2022, y en Bernedo en 2023, 2024 y 2025. En cartas escritas por los propios menores y sus familias se describen escenas humillantes: niñas obligadas a ducharse desnudas con chicos de 13 a 15 años, monitores cocinando desnudos con un delantal y cuidadoras en topless tanto en el campamento como en espacios públicos de Bernedo.

La Fiscalía vasca, que reconoció no haber sido informada, y el Defensor del Pueblo del País Vasco, que rechazó intervenir alegando que se trataba de un «asunto entre particulares», han quedado en entredicho. Sin embargo, la asociación organizadora no es un particular cualquiera: cada año asume la tutela de centenares de menores y defiende públicamente prácticas como las duchas mixtas «para deconstruir la sexualización».

En paralelo, mientras crece la indignación social, un grupo de casi 200 padres ha firmado un manifiesto de apoyo a los organizadores, considerando incluso las duchas como espacios «políticos» para fomentar la diversidad.

+ en
Fondo newsletter