El Ayuntamiento de Barcelona acusa a Rajoy de dar 'un golpe de Estado encubierto'

Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Colau reitera que quiere “convencer a Pedro Sánchez para hacer moción de censura”.


La abstención de BComú, el partido de la alcaldesa Ada Colau, ha facilitado que el pleno del Ayuntamiento de Barcelona inste al Gobierno a reconocer y respetar “el mandato democrático” que emana del referéndum ilegal del 1 de octubre, a propuesta conjunta del PDeCAT, ERC y CUP.
También que constate “que la suspensión de la autonomía de Cataluña y de los derechos civiles y políticos que se está produciendo estos días, es un golpe de Estado encubierto“.
El concejal no adscrito Gerard Ardanyy y los grupos proponientes han votado a favor, Ciudadanos, PSC y PP han votado en contra y BComú se ha abstenido.
Este viernes se ha celebrado la sesión de control del Pleno del Consejo Municipal, el primero tras el 1-O, en el que la alcaldesa ha defendido también la necesidad de “construir puentes” ante la preocupante situación en Cataluña y, para ello, quiere convencer al líder del PSOE, Pedro Sánchez, para presentar una moción de censura contra el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
El primer teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello, ha reiterado su “condena” a los “hechos represivos” del 1-O, pero su grupo se ha abstenido en la votación de la propuesta, según ha dicho, para “no entregar un cheque en blanco” al Govern de Junts pel Sí y para “mantener la unidad del catalanismo” a favor de un referéndum en Cataluña.
Ha señalado que “no es el momento de precipitarse” y ha hecho un llamamiento a impulsar desde Cataluña “un escenario constituyente para defender un proyecto republicano con la voluntad de establecer enlaces con el resto de pueblos del Estado”.
El exalcalde convergente Xavier Trias ha dicho que el pasado 1 de octubre más de dos millones de personas, “votantes independentistas y no”, se “jugaron el físico para defender el derecho a voto de una manera pacífica” y que “el referéndum se hizo pese a quien pese”.
Trias ha acusado al PSOE y a Ciudadanos de ser “cómplices de la escalada represiva del PP” y ha reprochado a la alcaldesa Ada Colau que no haya roto el pacto de gobierno con los socialistas y que el 1-O no fuera a intentar detener las cargas policiales como hizo la alcaldesa socialista de L’Hospitalet.
El líder de ERC, Alfred Bosch, ha definido la actuación policial como un “asalto general deliberado y planificado” que tuvo como objetivo, ha dicho, “castigar” a la ciudad de Barcelona, y ha sentenciado que “el mejor respeto y homenaje posible” a quienes lograron votar es “respetar el mandato de las urnas”.
Desde Ciudadanos, Carina Mejías ha señalado que las formaciones independentistas “se saltaron la ley y lanzaron a los ciudadanos a la calle”, y el presidente del grupo socialista y teniente de alcalde, Jaume Collboni, ha asegurado que una declaración unilateral de independencia es “la peor interpretación política del 1-O” y que rechazan la suspensión del autogobierno en Cataluña, que cree que “sólo aumentaría más la escalada represiva y la desafección de catalanes y catalanas que hoy no son independentistas”.
El presidente del grupo Popular, Alberto Fernández, ha reclamado elecciones en Cataluña y al “independentismo sensato” que rompa con la CUP, cuya portavoz, Maria Rovira, ha reclamado a Barcelona en Comú que rompa el pacto con el PSC y ha insistido en que ha llegado en momento de proclamar la República Catalana.
“Más que nunca defenderemos que los puentes son necesarios”, ha subrayado Ada Colau, que al final del pleno, ha insistido en rechazar la judicialización de este conflicto y en la necesidad de mantener el acuerdo de gobierno con el PSC, que cree debe “mantenerse” porque quiere “convencer a Pedro Sánchez para hacer moción de censura”.
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