Entre tres y cuatro congresistas republicanos y al menos un senador del mismo partido ultiman una declaración contra la actividad del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero en Venezuela, según han confirmado a El Debate fuentes próximas a quienes trabajan en ese texto.
Estas declaraciones, que se harán públicas en breve, serán el paso previo a un documento oficial que prepara la Secretaría de Estado de Estados Unidos. Para los republicanos, la relación de Zapatero con el régimen de Nicolás Maduro es «inaceptable«.
El anuncio se suma a la información publicada días atrás por El Debate, en la que se apuntaba que Washington baraja incluso vetar la entrada de Zapatero en territorio estadounidense. Una idea que ya dejó entrever en redes sociales Cristopher Landau, mano derecha de Marco Rubio en la Secretaría de Estado.
«El señalamiento de Cristopher Landau a Zapatero ha sido muy comentado. Congresistas y senadores para los que el voto hispano es importante lo tienen identificado y señalado como aliado de Maduro y sus intereses», explicó una fuente española en contacto con el Partido Republicano. Según la misma fuente, también se le reprocha su influencia en la posición ambigua del Gobierno español hacia Venezuela y su labor de lobby a favor de China tanto en España como en otros países.
El artículo recuerda que la Ley Magnitsky permitiría a Estados Unidos activar sanciones más duras contra el patrimonio de Zapatero en suelo norteamericano, en países aliados, en la Unión Europea o en España, si se demuestran vínculos con violaciones de derechos humanos o actos de corrupción.
La sombra de Zapatero alcanza inevitablemente a Pedro Sánchez, a quien en Washington tampoco ven con buenos ojos. El actual presidente español ya era cuestionado por el entorno republicano antes incluso de la victoria electoral de Donald Trump. Su cercanía a la causa palestina, su apoyo a Hamás y Hezbolá, sus lazos con China y su alineamiento con regímenes iberoamericanos hostiles a EE.UU. han marcado desde hace tiempo la relación.
El distanciamiento se refleja en un dato significativo: a día de hoy, Estados Unidos no ha designado embajador en España. Una señal, según fuentes diplomáticas, del escaso interés que despierta nuestro país en Washington. «Somos irrelevantes para ellos. Nos dedican poco tiempo. Ayer mismo Marco Rubio señaló que somos el único país que se negó a subir el gasto en defensa al 5% del PIB», apunta una fuente española residente en Estados Unidos.
Una situación que, además, tiene implicaciones para la relación con Marruecos. El exministro de Exteriores José Manuel García-Margallo recordaba en una entrevista que ya le tocó recomponer los vínculos con Washington y que, probablemente, al próximo presidente de España le toque hacer lo mismo. Y como señalaba desde Nueva York el economista argentino Alberto Ades, «allí no parece que Sánchez sea una persona grata».