'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

La crueldad de ETA: miles de exiliados y de empresarios extorsionados

COVITE señala que 100.000 personas huyeron del País Vasco y Navarra por la amenaza etarra, y 10.000 empresarios fueron extorsionados.


Miles de personas tuvieron que salir de Euskadi y Navarra por la presión del terrorismo de la banda terrorista de ultraizquierda ETA, especialmente a partir de la década de 1990, unos dramas personales y familiares difíciles de cuantificar.
Muchos empresarios, profesores universitarios y periodistas, entre otros colectivos, tuvieron que salir con sus familias al sentir la amenaza o la extorsión directa de la banda terrorista y rehacer sus vidas fuera de su tierra de origen.
No hay cifras oficiales sobre cuántas personas han podido tener que exiliarse por la presión terrorista. El director de la asociación vasca Bakeaz, Josu Ugarte, que coordinó el libro «La bolsa y la vida, la extorsión y la violencia de ETA contra el mundo empresarial», un trabajo de años de investigación centrado en las fuentes de financiación de la organización terrorista a través del denominado «impuesto revolucionario» considera que fueron al menos 10.000.
Esta cifra se queda muy por debajo de la manejada por la Asociación Pro-víctimas de Persecución, Amenazados y Exiliados por causa de ETA, Zaitu, que llegó a barajar que los exiliados por ETA pudieron ser entre 45.000 y 60.000 personas o por COVITE, que señala que 100.000 personas huyeron del País Vasco y Navarra, y 10.000 empresarios fueron extorsionados.
Este colectivo fue objeto de un trabajo del Gobierno Vasco presidido por el lehendakari socialista Patxi López, aunque finalmente no se llegó a ninguna concreción. La Dirección vasca de Atención a las Víctimas del Terrorismo de Maixabel Lasa, viuda de un asesinado por ETA, fue la que inició la elaboración de este estudio sobre las necesidades de los exiliados amenazados por esta organización que quisieran volver a Euskadi.
Las primeras personas que se pusieron en contacto con el Gobierno Vasco para pedir una ayuda centraron sus principales problemas en la búsqueda de trabajo, el acceso a una vivienda o la posibilidad de obtener ayudas sociales. Finalmente, fueron pocos quienes se interesaron por esta posibilidad, en buena parte porque mucha de la gente que se fue en los denominados «años de plomo» rehizo su vida fuera de Euskadi y Navarra, y la mayoría no se planteó su regreso.
El tratamiento a este colectivo no ha estado exento de controversia, ya que en 2012 hubo una propuesta del PP para reformar la ley electoral y permitir votar en Euskadi y en Navarra a los exiliados por ETA. Esta posibilidad quedó en nada, como otras promesas de los populares.

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