Ceuta se ha consolidado como el principal punto de entrada de inmigración ilegal en España en el inicio de 2026, según los datos más recientes del Ministerio del Interior. Según publica The Objective, en lo que va de año, han accedido a la ciudad autónoma 1.604 personas por vía terrestre, lo que supone multiplicar por más de cinco las cifras registradas en el mismo periodo del año anterior. Este incremento sitúa a Ceuta por delante de otros territorios, como Canarias, Baleares o Melilla, en términos de presión acumulada.
Fuentes policiales señalan que este escenario responde a un desplazamiento de las rutas migratorias, derivado en parte de la eficacia de las medidas de control aplicadas en el Atlántico. La reducción de llegadas a Canarias, ha coincidido con la reactivación de itinerarios alternativos que conectan África subsahariana con el norte de Marruecos y, posteriormente, con Ceuta. Este fenómeno responde a dinámicas adaptativas de las redes de tránsito, que redirigen los flujos en función de los niveles de control y coste.
Dentro de este contexto, destaca el denominado «fenómeno de los nadadores«, que ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos meses. Esta modalidad consiste en el acceso a territorio español mediante travesías a nado desde puntos próximos del litoral marroquí. Estas prácticas son realizadas mayoritariamente por menores, aunque también se han documentado casos de adultos.
El incremento de estos intentos ha supuesto una sobrecarga operativa para los efectivos desplegados, especialmente en tareas de vigilancia y rescate. La Guardia Civil advierte de limitaciones materiales, como la falta de embarcaciones adecuadas, así como de la intensificación de jornadas de trabajo en condiciones adversas.
En paralelo, los datos oficiales indican que en las últimas dos semanas han accedido de forma irregular a Ceuta 347 ilegales, muchos de ellos por mar, aunque estos movimientos no siempre son clasificados como tales en los registros administrativos. Asimismo, las fuerzas de seguridad apuntan a la existencia de numerosos intentos no contabilizados.
Los centros destinados a menores y adultos presentan niveles de ocupación que superan sus límites operativos, con el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes funcionando por encima del 140 % de su capacidad. Esta situación ha obligado en episodios recientes a habilitar soluciones provisionales, incluyendo la permanencia de inmigrantes ilegales en espacios exteriores.