Las trampas del PSOE no se limitan sólo a sus políticas y a sus acciones ilegítimas, como la concesión de la amnistía a los presos golpistas de Cataluña o el intento de nacionalizar a extranjeros a través de la ‘ley de nietos‘. También en las campañas electorales, los socialistas se caracterizan por bordear la ilegalidad y tratar de conseguir con golpes de efecto y apelaciones sentimentales lo que no logran con sus leyes aberrantes.
El 18 de junio de 1986, en plena campaña electoral en España, la selección nacional de fútbol disputaba un importante partido contra la selección danesa. El encuentro finalizó con un rotundo 5-1 a favor de los nuestros, con cuatro tantos de Emilio Butragueño. Sin embargo, en el Telediario de ese día, tras la repetición de uno de los goles de ariete madrileño, los espectadores pudieron leer las siglas del PSOE, lo que se interpretó como un «Vota PSOE«, que la dirección de informativos achacó a un «fallo técnico«.
Casi una década después, en marzo de 1996, con encuestas desfavorables y tras casi 14 años de gobierno de Felipe González, el PSOE recurrió a una estrategia electoral basada en el miedo y el contraste emocional para frenar al Partido Popular (PP) liderado por José María Aznar. Un spot mostraba imágenes violentas que identificaban a la derecha con una visión amenazante e incierta del país en la figura de un perro de la raza dóberman. La estrategia fue impulsada por el coordinador de campaña del PSOE, Cipriano Císcar, con el objetivo de dar un giro radical al foco del debate en los últimos días de la contienda.
Una de las estrategias más llamativas de la campaña electoral de las elecciones de julio de 2023 fue la resignificación de los memes sobre Pedro Sánchez, especialmente el de «PerroSanxe«. En lugar de ignorar las burlas, el PSOE las incorporó a su comunicación para tratar de humanizar al candidato.
Además, el quebrantamiento del principio de neutralidad institucional le costó una sanción económica a los socialistas en esas elecciones: Pedro Sánchez, como candidato del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, utilizó una rueda de prensa oficial para hacer valoraciones y mensajes electorales. La Junta Electoral Central le impuso una multa de 2.200 euros el 5 de octubre de 2023, tras los comicios.
Especialmente lamentable fue lo ocurrido durante la campaña electoral de las elecciones regionales madrileñas de 2021. El 23 de abril de ese año se conoció el supuesto envío a la candidata socialista Reyes Maroto de una carta que contenía una navaja con manchas rojas, interpretadas como sangre. El PSOE aprovechó el suceso para victimizar a su candidata y lanzar amenazas veladas (y otras muy directas) contra la «ultraderecha» por haber, supuestamente, radicalizado la campaña.
Un día antes, el entonces líder de Podemos, Pablo Iglesias, había hecho pública la supuesta recepción de un sobre con cuatro proyectiles del tipo CETME y una nota que amenazaba a él y a su familia, algo que nunca se llegó a comprobar, pero que la izquierda aprovechó también para demonizar a sus rivales políticos.
El último episodio entre chusco y grotesco del PSOE se produjo el pasado sábado, durante un mitin de Pedro Sánchez en el que el candidato besó a su esposa, Begoña Gómez, tras confesar su amor por ella. Recordemos que Gómez está imputada por presuntos delitos de tráfico de influencias, corrupción privada, apropiación indebida, malversación, prevaricación y fraude a los intereses de la Unión Europea.