«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La Operación Baklava

Desmantelada en Málaga una red magrebí que explotaba a inmigrantes ilegales en obradores clandestinos de repostería árabe

Imagen de la repostería. Policía Nacional

La Policía Nacional ha desmantelado una red criminal de origen magrebí que introducía inmigrantes ilegales en España para explotarlos laboralmente en obradores clandestinos de repostería árabe en la ciudad de Málaga. Las víctimas, la mayoría procedentes de Marruecos, trabajaban en condiciones insalubres, sin contrato, sin cobertura sanitaria y por sueldos ínfimos.

La operación Baklava, llevada a cabo por la Unidad contra las Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF), se saldó con la detención de cuatro hombres, acusados de trata de seres humanos con fines de explotación laboral, favorecimiento de la inmigración ilegal, falsedad documental, delitos contra los derechos de los trabajadores y contra la salud pública. Todos ellos han quedado en libertad con cargos, a la espera de juicio.

La investigación comenzó hace un año, cuando los agentes detectaron a un grupo que facilitaba la entrada irregular de ciudadanos marroquíes a España. Utilizaban tres métodos principales: visados obtenidos con documentación laboral falsificada, suplantación de identidad de residentes legales en Europa y viajes en patera desde Marruecos, poniendo en peligro la vida de los migrantes.

Una vez en territorio español, los recién llegados eran explotados en talleres ocultos en viviendas del centro de Málaga, donde elaboraban dulces típicos árabes —como baklavas o pastelitos de miel— sin ningún control sanitario ni medidas de seguridad. Las jornadas se extendían durante largas horas, en espacios precarios e insalubres, sin ventilación ni higiene, y con una exposición constante a plagas de insectos y roedores.

Los agentes encontraron en los registros utensilios sucios, alimentos almacenados sin refrigeración y productos infestados, lo que representaba un riesgo grave para la salud pública, según fuentes policiales. Parte de la repostería elaborada era distribuida a establecimientos locales de la capital malagueña, sin ningún tipo de trazabilidad ni registro sanitario.

El Ayuntamiento de Málaga levantó acta por múltiples deficiencias sanitarias y laborales, ordenando la destrucción del producto contaminado y el cierre inmediato de los obradores ilegales.

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