Los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional han desmantelado dos clanes criminales —uno brasileño y otro español— presuntamente dedicados a la trata de mujeres con fines de explotación sexual en las provincias de Barcelona y Gerona.
La operación se ha saldado con 23 detenidos, 15 mujeres y ocho hombres, y la identificación de 53 mujeres que ejercían la prostitución en once inmuebles utilizados como casas-prostíbulo. Seis de ellas han sido liberadas tras ser consideradas víctimas de trata.
La investigación comenzó en octubre de 2025 y culminó el pasado 17 de junio con más de quince registros en varias localidades. Ocho de los arrestados —cinco mujeres y tres hombres— han ingresado en prisión provisional por orden judicial.
Una víctima detectada en un hospital
El caso arrancó cuando el servicio de urgencias de un hospital de Sabadell detectó posibles indicios de trata en una mujer y activó el protocolo correspondiente. Los agentes trabajaron con ella hasta que decidió presentar una denuncia. A partir de su testimonio, los investigadores identificaron las dos organizaciones.
Según la Policía, ambos clanes actuaban de manera independiente, aunque colaboraban ocasionalmente en cuestiones logísticas, el alquiler de viviendas y el intercambio de mujeres.
Falsas ofertas y deudas impagables
Las redes captaban a sus víctimas en sus países de origen mediante anuncios en redes sociales que prometían empleos en España. Una vez trasladadas, les comunicaban que habían contraído elevadas deudas por el viaje y el alojamiento, que debían pagar ejerciendo la prostitución.
Uno de los presuntos captadores fue detenido en Jaén. Los investigadores aseguran que las mujeres eran seleccionadas por su situación de vulnerabilidad y por tener familiares dependientes en sus países. Los responsables implantaron además un modelo de prostitución de bajo coste: cobraban 20 euros por servicios de diez minutos y entre 50 y 60 euros por media hora.
La reducción de las tarifas aumentaba el número de clientes y agravaba las condiciones de explotación. En uno de los prostíbulos, los agentes contabilizaron más de cien entradas y salidas en apenas 72 horas.
Sólo podían salir una hora al día
Las mujeres permanecían vigiladas por «controladoras» o «mamis», encargadas de cobrar las deudas, supervisar los servicios e impedir que abandonaran las viviendas.
Según los investigadores, las víctimas debían pedir permiso para salir y sólo podían hacerlo durante una o dos horas al día. En ocasiones, ni siquiera se les permitía abandonar el inmueble porque tenían que estar disponibles durante toda la semana.
Las autoridades consideran que algunas de las controladoras podrían haber sido previamente víctimas de explotación y, tras saldar sus deudas, pasaron a desempeñar funciones dentro de la organización.
Dinero, drogas y coches de lujo
Durante los registros, los agentes intervinieron 200.000 euros en efectivo, documentación, distintas sustancias estupefacientes y tres vehículos de alta gama. La investigación señala que el clan español utilizaba testaferros para alquilar los inmuebles y acudía periódicamente a los prostíbulos gestionados por el clan brasileño para recoger parte de las ganancias.
La Policía Nacional ha abierto además una investigación paralela por posibles delitos de blanqueo de capitales derivados de los beneficios obtenidos mediante la explotación sexual.
Los detenidos están investigados por su presunta participación en delitos de trata de seres humanos, prostitución coactiva, pertenencia a organización criminal y blanqueo. Todos ellos conservan la presunción de inocencia.