En un giro discursivo que desafía toda lógica institucional, la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, ha salido en férrea defensa de José María Ángel Batalla, el hasta hace unos días comisionado del Gobierno para la reconstrucción tras la DANA en Valencia, quien renunció forzado por un escándalo de falsificación de título universitario.
Lejos de condenar los hechos o siquiera reconocer su gravedad, Morant optó por blindar políticamente a Batalla con una frase que ya ha causado estupor en redes y entre los sectores universitarios: «No pedimos títulos, pedimos hoja de servicios».
La afirmación es aún más insólita considerando que Morant no sólo lidera la candidatura socialista en la Comunidad Valenciana, sino que es la máxima responsable del sistema universitario español. Y no se trataba de una cita aislada. En declaraciones desde la sede del PSPV en Valencia, la ministra aseguró con rotundidad: «A un político no lo hacen los títulos académicos, sino su currículum de trabajo. Y José María Ángel cumplía con todos los requisitos».
El caso que derribó a Batalla ha sido documentado por la Agencia Valenciana Antifraude, que señala que el excomisionado habría usado un título universitario falso para ascender como funcionario en la Diputación de Valencia, lo que le habría reportado sueldos, trienios y beneficios laborales durante años.
A pesar de ello, Morant no sólo no ha exigido responsabilidades políticas, sino que se ha mostrado «orgullosa» de su designación, ha asegurado que «no se le ha pedido la dimisión» y ha calificado la reacción mediática como una «inquina» organizada, un discurso que recuerda a las líneas de defensa desplegadas por el PSOE en casos como los de Begoña Gómez o el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.