Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE y actual investigado por corrupción, alcanzó el mayor sueldo de su carrera política justo después de ser clave en el regreso de Pedro Sánchez a la secretaría general en 2017. Según sus declaraciones de la renta, ahora incorporadas al informe judicial basado en datos de la Hacienda navarra, Cerdán pasó de cobrar 54.000 euros como diputado foral a ingresar 98.982 euros en 2018. En ese momento, su único pagador era el propio Partido Socialista, que lo tenía contratado como secretario de organización territorial.
El sueldo de Cerdán superaba incluso el de Sánchez en su primer año como presidente del Gobierno, que fue de algo más de 80.000 euros. A pesar de esta retribución, la Unidad Central Operativa (UCO) ha documentado cómo Cerdán se lamentaba del «estrés financiero» que le había generado su traslado a Madrid.
El ascenso salarial se produjo en un contexto de recompensas internas por la fidelidad política. Cerdán, junto a José Luis Ábalos y Koldo García, fue uno de los principales apoyos de Sánchez durante su vuelta al liderazgo del PSOE, tras la dimisión forzada de 2016. Koldo —entonces encargado de su seguridad en campaña— fue posteriormente nombrado chófer en Ferraz y más tarde asesor ministerial.
El caso de Cerdán es especialmente llamativo dentro de la dirección socialista. La mayoría de los miembros de la ejecutiva de Sánchez contaban con cargos públicos que les impedían cobrar un segundo sueldo del partido. En cambio, Cerdán, pese a no estar en la cúspide de la estructura, recibió una de las remuneraciones más altas, detalla The Objective. Su salario superaba incluso el de compañeros con más atribuciones institucionales, como ministros o portavoces parlamentarios.
En paralelo, los investigadores han acreditado que Cerdán se preparaba para abandonar la política si el proyecto de Sánchez fracasaba. En esa etapa adquirió —a través de la constructora investigada Servinabar— derechos que le permitirían reconvertirse profesionalmente. Sin embargo, según declaró ante el Supremo, fue su esposa quien le animó a mantenerse en la política y, en última instancia, a recuperar su antiguo oficio de electricista.
El historial tributario de Santos Cerdán también ha despertado sospechas. Entre 2014 y 2024, Hacienda le devolvió 8.800 euros en IRPF, a pesar de haber declarado junto a su esposa unos ingresos de 780.542 euros. La clave de este resultado está en la presentación conjunta, las deducciones fiscales por vivienda y donaciones, y las altas retenciones practicadas por instituciones públicas.
En siete de los diez años revisados, la Hacienda navarra terminó devolviéndole dinero, con un tipo efectivo de IRPF del 22,1%. Además, los datos fiscales revelan que donó al PSOE un total de 32.936 euros en una década, siendo los años más generosos los comprendidos entre 2018 y 2021, cuando aportó entre 4.000 y 6.000 euros anuales.
Todo este flujo de dinero, privilegios fiscales y recompensas internas se conoce ahora mientras Cerdán permanece en prisión preventiva por el presunto cobro de comisiones ilegales a cambio de la manipulación de contratos públicos. Una trayectoria política que, a la luz de las investigaciones, parece haberse construido entre favores, lealtades y beneficios.