«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
los daños materiales todavía no se han cuantificado

Disturbios, incendios, ataques a la Policía y 15 detenidos tras la manifestación proHamás celebrada en Barcelona

Varias personas encapuchadas hacen barricadas y queman contenedores.

Barcelona ha vuelto a ser escenario de violencia callejera. La manifestación propalestina celebrada este miércoles por la tarde terminó en disturbios, incendios y ataques a la Policía. Según los Mossos d’Esquadra, el balance provisional es de 15 detenidos —once de ellos menores— tras una tarde en la que encapuchados quemaron contenedores, destrozaron comercios y lanzaron artefactos incendiarios contra el consulado de Israel.

Los altercados comenzaron apenas minutos después del inicio de la marcha, alrededor de las 18.00 horas, cuando varios radicales atacaron un local de comida rápida en la calle Tarragona, rompieron cristales y cubrieron la fachada con pintadas como “Israel Díaz Ayuso” o “Free Palestina, fuck Israel”. En la misma zona, grupos violentos formaron barricadas con contenedores que luego prendieron fuego, obligando a intervenir a los Bomberos mientras el humo negro se extendía por el centro de la ciudad.

Los Mossos desplegaron un amplio dispositivo para contener a los alborotadores, que también vandalizaron una sucursal de seguros en la calle Diputación y varias oficinas bancarias, entre ellas una de La Caixa en la calle Entença. Los agentes lograron detener a uno de los individuos implicados en los ataques, aunque los daños materiales todavía no se han cuantificado.

A pesar de que la Guardia Urbana cifró en unas 15.000 personas la asistencia —frente a las 50.000 que proclamaban los organizadores—, fueron los grupos más radicales quienes se adueñaron de la protesta. El recorrido culminó ante el consulado de Israel, en Gran Vía de Carles III, donde los violentos arrojaron pirotecnia y piedras contra el edificio diplomático e intentaron arrancar las vallas de protección. Los antidisturbios cargaron para dispersarlos y recurrieron al uso puntual de gas pimienta ante los intentos de impedir el paso de los vehículos policiales.

La marcha contaba con el respaldo de sindicatos como CC.OO., UGT, CGT, COS, IAC, Intersindical, Solidaritat Obrera y Co.bas, en el marco de una huelga general que apenas tuvo seguimiento. Desde primera hora de la mañana, algunos tramos de carretera se vieron afectados, aunque sin incidentes de gravedad.

Antes incluso de que comenzara la manifestación, se vivieron los primeros momentos de tensión frente a la estación de Sants, donde decenas de manifestantes trataron de bloquear el autobús del equipo de baloncesto Hapoel Jerusalem, que debía viajar para disputar un partido en Manresa a puerta cerrada. Los Mossos usaron gas pimienta para despejar el paso, una actuación que la CUP y los comunes han aprovechado para exigir explicaciones al Govern. Entre los que intentaban frenar el vehículo se encontraba el diputado antisistema Xavier Pellicer, que tuvo que ser desalojado por los agentes.

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