El controlador del centro de regulación de Atocha señalado por el ministro de Transportes, Óscar Puente, por las instrucciones transmitidas durante el accidente ferroviario de Urda estaba desempeñando funciones correspondientes a una categoría laboral superior a la suya. Así lo denuncian fuentes de los Centros de Regulación y Control (CRC) de Adif, que advierten de que la escasez de plantilla obliga habitualmente a trabajadores con menor experiencia a asumir responsabilidades de mando.
Según publica El Debate, el empleado es factor de circulación de segunda, categoría a la que se accede después de dos años en la empresa. Se incorporó a Adif en 2023, tras superar la oferta de empleo público del año anterior, y obtuvo entonces su primera habilitación para trabajar en estaciones. Sin embargo, el puesto que desempeñaba en Atocha corresponde a un supervisor de circulación de Regulación y Gestión, una categoría de mando intermedio que requiere superar un proceso de promoción interna.
El trabajador ni siquiera reunía la antigüedad necesaria para presentarse a las pruebas convocadas en 2025. Pese a ello, estaba sustituyendo a un responsable de categoría superior, una práctica que, según los empleados, se ha extendido por los centros de control debido a la falta de personal cualificado.
«Este compañero estaba reemplazando a cargo superior. Como muchos, muchísimos de nosotros», aseguran las fuentes, que describen una situación de escasez de plantilla que, antes del accidente de Adamuz, llegaba a ser «acuciante, exagerada». En algunos casos, Adif asignaba dos bandas de circulación, es decir, dos puestos de control, a un mismo trabajador.
Aunque reconocen que la compañía ha reforzado parcialmente la dotación de personal después del siniestro, sostienen que la falta de trabajadores sigue siendo muy importante. El cierre de estaciones por falta de efectivos también ha trasladado nuevas responsabilidades a los CRC, donde un único empleado puede llegar a supervisar numerosas estaciones y circulaciones.
A esta sobrecarga se suma el deterioro de las infraestructuras y el aumento de las incidencias técnicas. «Trabajamos en degradado día sí y día también porque cuando no falla una cosa, falla la otra», explican a El Debate. Esta situación obliga a utilizar procedimientos alternativos cuando los sistemas habituales de señalización o control quedan fuera de servicio.
Los trabajadores advierten de que la acumulación de incidencias, responsabilidades y presión operativa puede comprometer la seguridad. «Suma, suma, suma… Y llega la tragedia. Es fácil. Puede volver a pasar mañana», alertan. Por ello, reclaman que estas circunstancias se tengan en cuenta al investigar el accidente de Urda, donde el fallo del sistema LZB obligó a detener varias circulaciones de alta velocidad.
Jubilaciones y falta de planificación
Las fuentes atribuyen parte del problema a la falta de previsión ante las jubilaciones producidas durante los últimos años. Las ofertas públicas de empleo convocadas para sustituir a los trabajadores que abandonaban la compañía fueron, a su juicio, insuficientes. Esta situación habría provocado que empleados con menor antigüedad asumieran funciones de categorías superiores.
Aunque en 2025 se celebró un proceso de promoción interna para regularizar parte de estas situaciones, los reemplazos continúan siendo habituales. Los trabajadores recuerdan que incluso llegaron a protagonizar conflictos colectivos para reclamar una remuneración adecuada por las sustituciones.
El sueldo del controlador
En su comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso, Puente reveló que el trabajador percibía una retribución bruta anual de 52.685 euros. Las fuentes consultadas precisan que pertenece al nivel salarial 5, correspondiente a los factores de circulación de segunda, aunque estaba realizando tareas de mando intermedio.
Las tablas salariales de Adif para 2026 fijan para esa categoría un sueldo base de 1.511,15 euros brutos mensuales, al que se suman pagas extraordinarias, antigüedad y complementos. Además, denuncian que las compensaciones por determinadas sustituciones son reducidas: 1,58 euros diarios por permanecer en el puesto durante el descanso y 1,46 euros adicionales por cada hora nocturna.