El director de la Policía Nacional nombrado por el Gobierno de Sánchez, Francisco Pardo Piqueras, se ha convertido en el centro de las críticas del sindicato mayoritario JUPOL después de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, le exigiera aclarar si Marruecos estuvo detrás de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta a finales de julio.
Pardo Piqueras, político del PSOE nacido en Abengibre (Albacete) en 1962, ocupa el cargo desde julio de 2018. No procede de la carrera policial. Fue durante años la mano derecha de José Bono: jefe de gabinete y consejero de Presidencia en Castilla-La Mancha y, entre 2004 y 2007, secretario de Estado de Defensa cuando Bono dirigía el ministerio. Sánchez y Marlaska lo recuperaron para colocar al frente del cuerpo a un hombre de máxima confianza política.
Su nombre aparece relacionado en las investigaciones del caso Koldo. La UCO documentó comunicaciones y contactos con Koldo García, incluido un intercambio de WhatsApp sobre la homologación policial necesaria para un contrato de vigilancia y custodia de explosivos. El propio Pardo figura citado como testigo en el juicio por la trama de mascarillas y pidió declarar por escrito o por videoconferencia desde su despacho para evitar, según alegó, un «daño institucional». Además, el principal asesor del director general se reunió con Koldo incluso después de la detención de este último.
En agosto de 2025, medios marroquíes publicaron fotografías de Pardo Piqueras de vacaciones en Asilah, comiendo en el restaurante Casa García —el mismo local frecuentado por Zapatero, Felipe González o Miguel Ángel Moratinos— acompañado de su escolta en ropa de verano. JUPOL advierte que esa exposición pudo comprometer la seguridad de los dispositivos móviles y digitales que llevara consigo.
A esas vacaciones se suma una relación directa y documentada con los servicios secretos de Mohamed VI. Pardo recibió en Madrid, en enero de 2025, a Abdellatif Hammouchi, director general de la Seguridad Nacional (DGSN) y de la Vigilancia del Territorio (DGST) de Marruecos, el hombre que controla la policía y la inteligencia alauí. También le invitó a los actos del bicentenario de la Policía Nacional y ha mantenido encuentros posteriores, incluidos en la asamblea de Interpol en Marrakech y reuniones tripartitas con Alemania.
JUPOL resume así el perfil del máximo responsable del cuerpo en el momento en que Interior le pide explicaciones sobre un informe policial que apunta a la implicación de agentes marroquíes en el asalto a Ceuta: un político socialista de la órbita de Bono, salpicado por contactos en el caso Koldo, que veranea en Marruecos y se sienta con los espías de Rabat.