El Gobierno de Pedro Sánchez ha cancelado el contrato para modernizar diez aviones anfibios Canadair CL-215T cuatro años y cuatro meses después de declarar «urgente» e «imperativa» la renovación de la flota. La decisión llega en pleno pico de incendios forestales y una vez vencido el plazo para utilizar los fondos europeos destinados al proyecto.
El Ministerio para la Transición Ecológica dio por extinguido el contrato el pasado 10 de julio, según la documentación publicada por El Mundo. El Ejecutivo pretendía actualizar diez de los 14 hidroaviones de élite —conocidos como FOCA— e incorporar un kit adicional de reserva, pero el resultado de la operación ha sido que ninguna aeronave ha sido modernizada.
El fracaso del proyecto coincide con un déficit de medios durante la campaña contra los incendios. Pese al compromiso de mantener al menos diez aviones disponibles, durante la mayoría de las jornadas sólo han estado operativos siete debido a averías y labores de mantenimiento.
España ha solicitado cuatro hidroaviones a la Unión Europea ante los incendios de Madrid y Ávila. Dos procederán de Grecia y otros dos de Italia. Sin embargo, estos medios no servirán tanto para ampliar la capacidad española como para sustituir a las aeronaves nacionales que permanecen fuera de servicio.
Los FOCA constituyen uno de los principales recursos estatales contra los incendios forestales. Pueden cargar agua directamente en ríos, embalses o en el mar y cuentan con depósitos de entre 5.500 y 6.000 litros. Además, permiten realizar descargas completas o parciales e incorporar espumógeno.
Una renovación declarada «imperativa» en 2022
El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, firmó el 23 de marzo de 2022 una declaración de urgencia en la que advertía de las consecuencias de no acometer la renovación. El documento señalaba que la falta de modernización podía provocar «una disminución relevante en las capacidades de apoyo a la extinción de incendios forestales».
Transición Ecológica consideraba entonces que la actuación era «imperativa» por el estado de la flota, cuyas deficiencias ya habían causado periodos prolongados de inoperatividad y un aumento de los costes de mantenimiento.
La memoria justificativa también avisaba de que la capacidad de los aviones estatales se encontraba mermada por la «obsolescencia» y las «averías recurrentes» derivadas de su antigüedad. Algunos aparatos superan ya los 40 años.
El propio Ministerio volvió a reconocer esta situación el pasado 6 de julio en un correo dirigido a las comunidades autónomas. En él advirtió de que el envejecimiento de la flota provoca más incidencias imprevistas, al margen de las revisiones y los mantenimientos ordinarios.
El plazo europeo venció sin modernizar ningún avión
La actualización de los hidroaviones formaba parte del hito 66 del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El objetivo exigía completar la modernización de al menos diez aeronaves Canadair antes del 30 de junio de 2026.
El plazo terminó sin que se actualizara ninguno de los aparatos. Diez días después, el Gobierno extinguió el contrato. Los fondos europeos inicialmente reservados para la flota se destinarán ahora a otras actuaciones relacionadas con la biodiversidad.
Fuentes de Transición Ecológica atribuyen el fracaso al fabricante, que habría reclamado dos millones de euros adicionales. Según el Ministerio, esa petición vulneraba la normativa española de contratación. Una empresa recurrió las modificaciones introducidas en el proyecto porque no estaban contempladas en el contrato inicial.
El departamento deberá convocar ahora una nueva licitación, ya fuera del plazo establecido para cumplir el objetivo comunitario.
Tensión entre Transición Ecológica y Defensa
La situación ha provocado un cruce de reproches entre los ministerios implicados. Transición Ecológica es responsable de los medios estatales contra los incendios, mientras que Defensa opera y mantiene los hidroaviones a través del Ejército del Aire y del Espacio.
El departamento de Margarita Robles se había comprometido a garantizar «al menos diez aviones» durante toda la campaña. La flota consta de 14 aparatos para permitir que se mantenga ese mínimo incluso cuando se produzcan averías, revisiones o una sobrecarga de horas de vuelo.
Sin embargo, el Centro de Coordinación de la Información Nacional sobre Incendios Forestales ha denunciado retrasos en la recuperación de las aeronaves averiadas. Aunque Defensa remite a diario sus previsiones, el organismo dependiente de Transición Ecológica sostiene que estas son «cambiantes».
El Gobierno reconoció en 2022 que el envejecimiento de los hidroaviones podía comprometer la extinción de unos incendios cada vez más intensos. Cuatro años después, ha perdido el plazo europeo, ha cancelado el contrato sin modernizar un solo avión y depende de medios cedidos por otros países para cubrir las bajas de su propia flota.