El Gobierno de María Chivite disparó las subvenciones a la asociación que organiza los campamentos donde varios menores han denunciado comportamientos de índole sexual por parte de los monitores. Bajo su mandato, las ayudas a Euskal Udalekuak —programa gestionado a través del Instituto Navarro del Euskera, Euskarabidea— se incrementaron un 40%, pasando de unos 23.000 euros en 2018 a más de 33.000 euros anuales en la actualidad.
La entidad, señalada en repetidas ocasiones por la falta de control y la permisividad en las colonias que promueve, sigue recibiendo dinero público pese a las denuncias por duchas mixtas, monitores desnudos y comentarios de carácter sexual hacia los niños.
Los hechos, ocurridos en un campamento de verano en Álava organizado por Sarrea Euskal Udaleku Elkartea, están siendo investigados por la Ertzaintza tras las declaraciones de 17 familias. Los testimonios de los menores apuntan a un ambiente totalmente inadecuado: duchas compartidas, monitores paseándose desnudos y hasta un dibujo obsceno en un espejo acompañado de la frase “que aproveche”.
El propio consejero vasco de Seguridad, Bingen Zupiria, ha confirmado que las denuncias incluyen posibles delitos de exhibicionismo, coacciones y agresión sexual, aunque ha pedido “prudencia” por tratarse de menores. Sin embargo, la dimensión de los testimonios evidencia una grave falta de supervisión tanto por parte de la organización como del Gobierno que financia estos programas.
Las ayudas a Euskal Udalekuak se canalizan a través de Euskarabidea, organismo dependiente directamente del Ejecutivo foral. Cada año, el instituto transfiere fondos a la Mancomunidad de Sakana para que las familias puedan recuperar hasta 125 euros por hijo inscrito en alguno de los campamentos de la lista oficial, entre los que figuran las colonias ahora investigadas.
El esquema de financiación comenzó en 2015, con apenas 5.400 euros, y fue creciendo paulatinamente. El salto notable llegó con la llegada de Chivite a la presidencia: 30.000 euros en 2021, 32.000 en 2022 y 33.000 en la actualidad. Ninguna de esas partidas ha sido revisada ni suspendida pese a la gravedad de las denuncias.
Mientras las familias reclaman explicaciones y los investigadores recopilan pruebas, el Gobierno de Navarra mantiene abierta la línea de subvención a los mismos campamentos cuestionados por permitir comportamientos obscenos hacia menores. Una decisión que, lejos de aclarar responsabilidades, vuelve a colocar a María Chivite en el centro del escándalo.