«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La consejera de Desarrollo Educativo defendió la continuidad del programa

El Gobierno de Moreno Bonilla (PP) mantiene el islam en las aulas andaluzas: «Este programa de enseñanza es tan válido como cualquier otro»

Juanma Moreno Bonilla. Europa Press

Mientras comunidades como Madrid y Murcia han optado por cancelar el Programa de Enseñanza de Lengua Árabe y Cultura Marroquí (PLACM), Andalucía mantiene firme su apuesta por esta iniciativa impulsada por Marruecos y en vigor desde 1985 gracias a un convenio cultural entre ambos países. El Gobierno de Juanma Moreno asegura que no habrá cambios y que el plan continuará en los 95 colegios e institutos donde está implantado este curso, la cifra más alta de toda España.

La consejera de Desarrollo Educativo, María del Carmen Castillo, defendió en el Parlamento autonómico la continuidad del programa, calificándolo de «válido» y acusando a VOX de exclusión por exigir su retirada, según informa El Debate.

Sin embargo, la polémica crece. VOX advierte de que la Junta «no controla ni los contenidos ni al profesorado» del PLACM, ya que las clases son impartidas por funcionarios enviados desde Marruecos. Para la formación liderada por Manuel Gavira en Andalucía, «Marruecos introduce su cultura en nuestras aulas con el beneplácito de la Junta, mientras se abandonan contenidos esenciales como el Latín, se tergiversa la Historia de España o se desatiende a los alumnos con necesidades educativas especiales».

El PLACM se presenta como un programa extracurricular y voluntario, destinado en teoría a facilitar la integración de los estudiantes de origen marroquí mediante la enseñanza de su lengua y su cultura. Pero sus detractores, entre ellos VOX, sostienen que el efecto real es el contrario: la segregación cultural y el retraso en la adaptación de los alumnos a la lengua española.

La provincia de Almería concentra cerca del 40 % de los centros que imparten este programa, un dato que la oposición considera «inadmisible». Desde VOX insisten en que la prioridad debería ser «garantizar que esos niños aprendan cuanto antes a leer y escribir en español, si realmente se busca su integración en la sociedad española».

El debate se intensifica mientras el número de alumnos musulmanes en España crece y la Comisión Islámica de España reclama más recursos para clases de religión islámica, una reivindicación que genera nuevas tensiones sobre el modelo educativo y el papel de las culturas extranjeras en el sistema público.

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