El Gobierno de Pedro Sánchez ha reconocido oficialmente que en al menos tres colegios públicos de Ceuta y Melilla el 100% de los alumnos becados que acuden al comedor son niños que «profesan la religión islámica«, y que en otra decena de centros «la práctica totalidad» también pertenece a esa confesión. Esa es la razón esgrimida por el Ejecutivo para imponer menús halal y eliminar la carne de cerdo en los comedores sufragados con fondos públicos.
La información aparece en una respuesta parlamentaria a una pregunta formulada por los diputados de VOX José Ramírez del Río, Jacobo González-Robatto y Joaquín Robles. Los parlamentarios pedían explicaciones por la imposición de menús islámicos a alumnos que no profesan esa religión, un extremo que el Gobierno confirma, aunque lo justifica en base a la composición del alumnado becado.
El Ministerio de Educación, dirigido por Pilar Alegría, licitó contratos de comida halal en nueve colegios de Ceuta y tres de Melilla, dirigidos exclusivamente a alumnos becados. El Ejecutivo asegura que se acoge al Real Decreto 315/2025 sobre «alimentación saludable y sostenible», que obliga a ofrecer menús adaptados por motivos «culturales, éticos o religiosos», y sostiene que los propios centros solicitaron incluir la obligación de servir carne halal y eliminar por completo la carne de cerdo.
El Gobierno insiste en que su objetivo es garantizar «al menos una comida saludable al día que atienda a cualquiera de los requerimientos culturales del alumnado». Añade que las familias que deseen otro menú «podrán solicitarlo», aunque reconoce que el pliego base del contrato se diseñó en función de la práctica religiosa mayoritaria de los becados.
El Ministerio ha destinado 314.000 euros para el suministro de menús de comedor en seis centros de Ceuta, que deberán servir 127.750 comidas halal durante un año para 730 alumnos becados. En los pliegos se especifica de forma expresa que toda la carne debe ser halal y queda prohibido el uso de cerdo.
VOX denuncia que el Gobierno está creando «menús a medida para una religión concreta» en centros públicos y con dinero público, y que esta política discrimina a los alumnos no musulmanes, que deben solicitar una excepción en vez de ser la norma un menú general con variantes individuales.