El Gobierno de Pedro Sánchez sigue alentando la llegada masiva de inmigrantes ilegales y el impacto demográfico del fenómeno ya se refleja con claridad en los datos oficiales, que muestran una transformación profunda y acelerada de la estructura poblacional de España. La inmigración se encuentra en máximos históricos y su distribución territorial y por países de origen está redefiniendo barrios, municipios y provincias enteras.
Las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadística evidencian que varias nacionalidades extranjeras ya superan en número a poblaciones históricas de provincias españolas. Hoy viven en España más personas nacidas en Marruecos que ciudadanos originarios de Asturias, Vizcaya o La Coruña. Del mismo modo, los colombianos ya son más numerosos que los nacidos en Córdoba, Zaragoza o Pontevedra; los venezolanos superan a los naturales de Navarra o Cantabria; y los rumanos continúan siendo más que los habitantes originarios de Huelva o Valladolid.
Marruecos se consolida como el principal país de origen extranjero. Sólo en el último año, la población nacida en ese país ha aumentado en más de 73.000 personas, hasta alcanzar aproximadamente 1,17 millones de residentes. Se trata de un volumen poblacional equiparable al de varias comunidades y provincias españolas, lo que da una idea de la magnitud del cambio demográfico en curso.
Colombia se sitúa ya como el segundo origen extranjero más numeroso y es, además, el que más crece. En apenas un año, la población colombiana en España ha aumentado en unas 121.000 personas, una cifra similar a la población total de una capital de provincia media. Desde comienzos de la década, el número de colombianos se ha duplicado y se aproxima al millón de residentes.
En tercera posición aparece Venezuela, cuya presencia en España continúa disparada. El último ejercicio se cerró con un incremento de unas 92.000 personas, lo que eleva su población total a cerca de 700.000 residentes. El tamaño de esta comunidad ya supera al de varias regiones históricas españolas y refuerza el peso del eje latinoamericano dentro del conjunto migratorio.
En contraste, la comunidad rumana, durante años la más numerosa, mantiene una tendencia descendente. En el último año ha perdido más de 11.000 residentes y ha sido adelantada claramente por colombianos y venezolanos. Aun así, sigue siendo la cuarta nacionalidad extranjera más numerosa, con alrededor de 520.000 personas.
El fenómeno no se limita a unas pocas nacionalidades. Africanos, americanos, asiáticos y europeos se reparten de forma desigual por el territorio, concentrándose especialmente en grandes áreas urbanas, zonas costeras y determinados barrios donde el porcentaje de población nacida fuera de España alcanza cotas muy elevadas. En muchos casos, estas concentraciones se producen calle a calle, generando cambios visibles en el tejido social y económico.
Un mapa interactivo elaborado a partir de los datos oficiales permite comprobar con precisión dónde se asienta esta población, qué continentes predominan en cada zona y qué peso tiene cada país de origen sobre el total de habitantes. El retrato resultante muestra una España en plena mutación demográfica, impulsada por una inmigración masiva que ya no es un fenómeno marginal, sino uno de los principales factores que están redefiniendo la sociedad actual.