El Gobierno de Pedro Sánchez, a través del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, ha subvencionado una iniciativa de la plataforma Matia Eskola que enseña a las cuidadoras y profesionales del sector a «acompañar la sexualidad» de personas mayores y con diversidad funcional en residencias.
Bajo el título «¿Por qué me ayudas a vestirme y no a tener sexo?», la plataforma Matia Eskola —dependiente de la Fundación Matia— ofrece un curso gratuito de 4 horas dirigido expresamente a trabajadores de centros de cuidados. En él se insta a los profesionales a identificar sus propias «creencias» sobre la sexualidad y a promover un «acompañamiento» activo en la vida íntima de los residentes, presentándolo como un derecho y una necesidad asistencial. La iniciativa forma parte del proyecto «Heldu Sexua(ri)», que incluye sesiones prácticas en residencias y materiales formativos.
Lo más polémico es que esta formación se ha financiado con dinero público: 148.977 euros procedentes del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) y los fondos NextGenerationEU de la Unión Europea, canalizados a través de la Diputación Foral de Guipúzcoa pero con el sello explícito del Ministerio de Derechos Sociales. El cartel del curso luce los logotipos del Gobierno de España, la Unión Europea y la propia Diputación, dejando claro que los contribuyentes están pagando para que las cuidadoras reciban instrucciones sobre cómo facilitar la sexualidad de sus «clientes» en lugar de centrarse exclusivamente en higiene, alimentación o atención médica básica.
Críticos consideran que llamar «acompañamiento sexual» a la labor de una cuidadora supone traspasar una línea ética y profesional muy clara. En un contexto de escasez de personal en residencias y listas de espera para atención real a la dependencia, destinar casi 150.000 euros a este tipo de formación resulta, para muchos, un uso cuestionable de recursos públicos. ¿Debe el Estado formar a las trabajadoras para que «medien» en la intimidad de ancianos y personas con discapacidad, o su función principal sigue siendo cuidar, no intervenir en la esfera sexual?
Mientras tanto, Matia Eskola promociona el curso como «abierto y gratuito» y anima a más profesionales a inscribirse, todo ello con la bendición institucional. La controversia pone de manifiesto el debate sobre hasta dónde debe llegar la Administración en la redefinición de los cuidados y si el dinero de todos los españoles debe destinarse a priorizar este tipo de iniciativas sobre otras necesidades más urgentes de la atención a la dependencia.