La regularización masiva aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez y la homologación de títulos sanitarios de países extranjeros están añadiendo presión a un sistema ya tensionado, en un momento en el que miles de aspirantes a la Formación Sanitaria Especializada (FSE) siguen quedándose sin plaza pese a haber superado las pruebas.
El proceso de asignación correspondiente a la convocatoria 2025-2026 comienza este lunes 4 de mayo y se prolongará hasta el día 27. Sin embargo, arranca marcado por un fuerte desajuste entre la cantidad de candidatos y el número de vacantes disponibles. Según advierte la Central Sindical Independiente y de Funcionarios, más de 15.000 médicos han aprobado el examen MIR, pero cerca de 6.000 no lograrán acceder a ninguna especialidad.
La oferta global se sitúa en 9.278 plazas, una cifra que el sindicato considera claramente insuficiente para responder a las necesidades reales del Sistema Nacional de Salud. Esta limitación resulta especialmente preocupante en un contexto en el que faltan profesionales y las plantillas envejecen progresivamente.
La especialidad que concentra más puestos sigue siendo Medicina Familiar y Comunitaria, con 2.544 vacantes, apenas por encima de las cifras del ejercicio anterior. Como novedad en esta convocatoria, se incorpora Medicina de Urgencias y Emergencias, que debuta con 82 plazas.
El desequilibrio también se reproduce en el ámbito de Enfermería. De los 8.741 aspirantes que han aprobado el EIR, únicamente 2.278 obtendrán una plaza de formación, lo que implica que alrededor de 6.500 quedarán fuera. En términos prácticos, sólo uno de cada cuatro candidatos conseguirá especializarse.
Estos datos contrastan con la evolución reciente del empleo sanitario. De acuerdo con registros de la Seguridad Social, el sector ha perdido 34.500 puestos de trabajo entre agosto de 2025 y marzo de 2026. A ello se suma el envejecimiento de los profesionales: el 28% de los médicos de Atención Primaria tiene entre 60 y 65 años, lo que anticipa un elevado número de jubilaciones a corto plazo.
Desde CSIF señalan que esta situación responde a una falta de planificación estructural y a una inversión insuficiente durante años. Además, alertan de que el problema se agrava por la salida de sanitarios hacia otros países, comunidades autónomas o el sector privado en busca de mejores condiciones. En este escenario, la regularización de cientos de miles de inmigrantes en situación ilegal y la homologación de titulaciones extranjeras están incrementando la presión sobre el sistema sin que exista una estrategia clara para absorber esa demanda.
El sindicato reclama medidas urgentes, entre ellas un incremento significativo de plazas —especialmente en áreas con escasez como Medicina de Familia, Pediatría y Enfermería—, así como una planificación más rigurosa de los recursos humanos. También insiste en la necesidad de mejorar las condiciones laborales de los residentes, incluyendo la compensación de las horas extraordinarias y una organización del trabajo alineada con los objetivos formativos.
Asimismo, pide avanzar en la creación de especialidades aún pendientes, como Enfermería Médico-Quirúrgica, y establecer incentivos económicos para los profesionales que asumen tareas de tutorización. Desde la organización concluyen que, sin un refuerzo decidido de las plantillas y una estrategia a largo plazo, el deterioro de la calidad asistencial será difícil de evitar en los próximos años.