La Organización Médica Colegial ha planteado reforzar el sistema de homologación de títulos de Medicina obtenidos fuera de la Unión Europea con la implantación de una prueba clínica obligatoria antes de poder ejercer en España. La propuesta llega tras un aumento significativo de homologaciones y pone el foco en las garantías para los pacientes y en la calidad del sistema sanitario.
El organismo propone introducir una Evaluación Clínica Objetiva y Estructurada (ECOE), una prueba práctica y oral que permitiría comprobar las competencias reales de los profesionales formados en sistemas extracomunitarios. Este examen sería previo tanto a la colegiación como al ejercicio médico, con independencia de la nacionalidad del aspirante.
El cambio supondría pasar de un modelo basado exclusivamente en la revisión documental a un sistema que incluya una verificación clínica efectiva. La OMC defiende que todos los médicos que ejerzan en España deben acreditar unas competencias mínimas que garanticen una práctica segura.
Según el informe de la corporación, el sistema español actual es el más permisivo de Europa occidental. España no exige pruebas clínicas, ni periodos de práctica supervisada, ni incorpora a los colegios profesionales en el proceso de habilitación, a diferencia de países como Alemania, Francia o Reino Unido, donde sí existen controles previos más estrictos.
La propuesta busca equiparar el modelo español a esos estándares europeos. No plantea limitar la llegada de profesionales extranjeros, sino elevar el nivel de exigencia para evitar una brecha entre los requisitos que se aplican a los médicos formados en España y los procedentes de otros sistemas.
El presidente de la OMC, Tomás Cobo, ha defendido la iniciativa como una garantía para los ciudadanos: «La ECOE es, en esencia, un compromiso con el paciente y con la calidad de la medicina que se ejerce en nuestro país».
El contexto refuerza la urgencia del debate. En 2025, España aprobó 30.303 homologaciones de títulos médicos extracomunitarios, una cifra que equivale a 4,46 por cada egresado de una facultad española. Este volumen ha intensificado las dudas sobre la capacidad del sistema para verificar adecuadamente la formación clínica de los nuevos profesionales.
La OMC advierte además de que la homologación en España tiene impacto más allá del ámbito nacional, ya que permite el acceso indirecto al mercado laboral europeo. Esto, según el organismo, incrementa la responsabilidad de garantizar estándares adecuados antes de conceder la habilitación.
La iniciativa plantea también reforzar el papel de los colegios de médicos en el proceso, integrando la evaluación en la colegiación y devolviendo a la profesión un papel activo en la verificación de competencias.
El modelo propuesto deberá desarrollarse junto al Ministerio de Sanidad y el Foro de la Profesión Médica. El objetivo es construir un sistema que combine la necesidad de profesionales con la exigencia de seguridad clínica, en un contexto de creciente presión sobre el sistema sanitario español.