La estrategia del Gobierno en materia ferroviaria quedó fijada negro sobre blanco en un convenio firmado en 2021 entre el Ministerio de Transportes y Adif. Aquel documento, detalla Vozpópuli, suscrito para marcar la hoja de ruta de los cuatro años siguientes, situaba como ejes prioritarios la «seguridad» y la «eficiencia» del sistema ferroviario ante el previsible aumento del tráfico.
Hoy, ese convenio vuelve al primer plano tras la tragedia ocurrida en Adamuz, en la provincia de Córdoba. Aunque las causas del accidente todavía se investigan, las primeras hipótesis apuntan a una posible deficiencia en la vía. La instrucción determinará si se trató de un hecho fortuito o de un fallo en el mantenimiento. En cualquier caso, lo sucedido, sumado a la proliferación de incidencias en la red de alta velocidad, coloca el foco directamente sobre la responsabilidad de Adif y del Gobierno.
La estrategia plurianual fue diseñada por los equipos técnicos del ministerio y de la empresa pública. El documento quedó ratificado el 26 de julio de 2021 con la firma de la entonces ministra de Transportes, Raquel Sánchez, y de la entonces presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera. En él, Adif Alta Velocidad asumía el compromiso de actualizar su sistema de mantenimiento «con un enfoque integral y preventivo».
«Este sistema deberá priorizar sus actuaciones aplicando los criterios de seguridad y de eficiencia y de acuerdo con las necesidades del tráfico previsto y los recursos disponibles», recogía expresamente el convenio. Para cumplir esos objetivos, se asignó un presupuesto total de 10.215,3 millones de euros, lo que equivalía a una inversión media anual cercana a los 2.500 millones. Más de 8.000 millones procedían del Estado y otros 2.154 millones del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.
Al contrastar los compromisos adquiridos en 2021 con la situación actual, ni Adif ni el Ministerio de Transportes salen bien parados. Al margen del accidente de Córdoba, cuyas causas aún no se han determinado, el servicio de alta velocidad ha mostrado un deterioro evidente durante los dos últimos años.