El Ministerio del Interior ha distribuido entre todas las plantillas de la Policía Nacional un protocolo urgente de actuación frente al hantavirus ante la llegada a España del crucero procedente de Argentina en el que se ha detectado un brote de la variante Andes, una especie que sí contempla contagio entre personas y presenta una mayor mortalidad. La activación de estas medidas preventivas contrasta con el mensaje de tranquilidad trasladado públicamente por el Ministerio de Sanidad, en un nuevo episodio de descoordinación dentro del Gobierno ante una crisis sanitaria.
El documento interno, fechado este miércoles y elaborado por el Área de Coordinación de Prevención de Riesgos Laborales de la Policía Nacional, establece instrucciones específicas para agentes que puedan verse expuestos al virus durante intervenciones o controles relacionados con pasajeros y entornos considerados de riesgo.
Mientras la ministra de Sanidad, Mónica García, insiste en pedir a la población que se informe «por los canales oficiales» y rebaja públicamente el riesgo de transmisión, Interior ya ha ordenado a los agentes utilizar mascarillas FFP2 o FFP3, guantes desechables, protección ocular e incluso monos de protección en determinadas actuaciones.
El protocolo considera «escenarios con sospecha» las viviendas abandonadas, espacios poco ventilados o muy sucios, presencia de roedores o excrementos, acumulación de basura y olores fuertes. Además, insta a ventilar durante al menos 20 o 30 minutos antes de acceder a esos lugares y recomienda evitar barrer, levantar polvo o activar sistemas de ventilación para reducir el riesgo de inhalación de partículas contaminadas.
La propia Policía recuerda en el documento que «no existe vacuna ni tratamiento específico» frente al hantavirus y que «la prevención es clave». El texto explica que la infección se produce principalmente por inhalación de aerosoles contaminados procedentes de orina, saliva o heces de roedores, aunque la variante Andes también contempla transmisión interpersonal en casos de contacto estrecho.
El protocolo policial toma como referencia un informe del Ministerio de Sanidad fechado el pasado 5 de mayo, cuando todavía no se había confirmado oficialmente que la cepa detectada en el barco fuese precisamente la variante Andes. Sanidad sostenía entonces que la probabilidad de contagio entre personas era «muy baja» y limitada a contactos muy estrechos.
Pese a ello, Interior ha decidido activar medidas preventivas de forma inmediata ante la llegada del barco a Canarias este sábado. Posteriormente, los 14 españoles que viajan a bordo serán trasladados al Hospital Gómez Ulla de Madrid, mientras decenas de pasajeros extranjeros serán repatriados a sus respectivos países.
La Policía también ordena vigilar durante semanas la aparición de síntomas compatibles tras una posible exposición al virus, dado que el periodo de incubación suele oscilar entre una y tres semanas. El documento añade que existen casos asintomáticos o con cuadros leves.
La situación recuerda además a lo ocurrido durante el inicio de la pandemia de coronavirus, cuando la Policía Nacional también elaboró protocolos preventivos antes de que el Gobierno reconociera públicamente la gravedad de la situación. Entonces, Interior cesó al jefe del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, José Antonio Nieto, después de que trascendieran recomendaciones internas sobre el uso de mascarillas y medidas de protección antes del confinamiento.
Nieto aseguró posteriormente que desde Sanidad se criticó que la Policía se hubiera adelantado al discurso oficial y llegó a reprocharse el uso de mascarillas por parte de agentes en aeropuertos porque, según trasladaron responsables sanitarios, eso podía «despertar alarma social». Seis años después, el Ejecutivo vuelve a ofrecer mensajes contradictorios mientras uno de sus ministerios activa protocolos de urgencia ante el hantavirus y otro insiste en rebajar públicamente la preocupación.