«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Según un informe interno

El Hospital militar Gómez Ulla revisa sus sistemas de aislamiento biológico para el Hantavirus tras detectarse fallos técnicos en parte del equipamiento

Fachada del Hospital Central de La Defensa Gómez Ulla, a 7 de mayo de 2026, en Madrid (España). Europa Press.

El Hospital Central de la Defensa Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla trabaja en la activación de los protocolos de aislamiento previstos para la recepción de los pasajeros españoles procedentes del crucero afectado por un brote de hantavirus, que serán trasladados al centro madrileño para cumplir cuarentena preventiva. El hospital dispone de una Unidad de Aislamiento de Alto Nivel especializada en enfermedades infecciosas de elevado riesgo biológico y en incidentes relacionados con agentes nucleares, radiológicos, biológicos y químicos (NRBQ).

La instalación, considerada de referencia dentro del sistema sanitario militar y civil, fue diseñada tras la crisis del ébola de 2014 y cuenta con habitaciones de aislamiento, laboratorio de bioseguridad, área de críticos y sistemas de control específicos para emergencias epidemiológicas. Sin embargo, según publica ABC, un documento interno del Ministerio de Defensa ha identificado deficiencias técnicas en parte del equipamiento empleado para el traslado y aislamiento de pacientes infecciosos.

Según el informe, firmado por el teniente coronel médico Francisco Javier Membrillo de Novales, jefe de la unidad NRBQ-Infecciosas, las cápsulas de aislamiento disponibles presentan limitaciones derivadas de su antigüedad, cercana a los diez años. El texto señala que estos dispositivos «se han mostrado insuficientes» durante actuaciones realizadas en 2024 y 2025, especialmente en el traslado de un paciente con fiebre hemorrágica de Crimea-Congo derivado desde Castilla y León.

El documento describe dificultades operativas relacionadas con la apertura y cierre de cremalleras por parte del personal equipado con trajes de protección individual, circunstancia que, según el informe, pudo incrementar el riesgo para los sanitarios. Asimismo, se advierte de la ausencia de sistemas de refrigeración en las cápsulas, lo que habría provocado un episodio de estrés térmico durante un simulacro previo.

La memoria técnica añade que los equipos actuales carecen de mecanismos de presión positiva, una condición considerada necesaria para determinados supuestos de aislamiento inverso en incidentes químicos o radiológicos. El informe recoge además que varios sindicatos trasladaron quejas durante activaciones realizadas en 2025, al considerar que la falta de determinados medios podía comprometer la seguridad operativa del personal.

Mientras tanto, las autoridades sanitarias mantienen que los 14 pasajeros españoles permanecen asintomáticos y subrayan que el Gómez Ulla continúa siendo uno de los centros europeos con mayores capacidades para responder a emergencias epidemiológicas de alta complejidad.

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