«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Alertan de que inmigrantes ilegales llegaron con tuberculosis diagnosticada

El Hospital Universitario de Ceuta habilita un ala de urgencias «para catástrofes» ante el colapso sanitario tras la invasión

Inmigrantes ilegales. Europa Press

Doce días después de la invasión en Ceuta, que permitió la entrada de miles de inmigrantes ilegales en territorio español, actualmente continúan en las calles de la ciudad autónoma.

Durante los primeros días, los servicios médicos atendieron principalmente heridas, cortes y contusiones provocadas durante la invasión. Sin embargo, casi dos semanas después, las consultas se han centrado en infecciones respiratorias y gastroentéricas.

Las condiciones en las que permanecen muchos de los inmigrantes mantienen en alerta a los servicios sanitarios por posibles brotes infecciosos. La falta de espacios salubres y de lugares donde los pacientes puedan aislarse en caso de contagio dificulta el control de posibles enfermedades.

Ante esta situación, el Hospital Universitario de Ceuta ha habilitado un ala de urgencias destinada a situaciones de catástrofe, con más de 30 camas. El objetivo es disponer de espacio suficiente para atender y mantener ingresados a pacientes que, en circunstancias normales, no necesitarían hospitalización.

Fuentes del centro explican que, en muchos casos, el ingreso responde a la imposibilidad de dar el alta a los pacientes y enviarlos de nuevo a la calle. Por ello, se opta por mantenerlos bajo vigilancia médica hasta que puedan recibir una atención adecuada.

Atención sanitaria en las calles

La presión asistencial también se traslada a los lugares donde se concentran los inmigrantes ilegales. Desde la playa del Trampolín, donde se ha instalado uno de estos campamentos improvisados, el presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Ceuta, Julián Domínguez, advierte de las dificultades para responder a una llegada de esta magnitud.

Domínguez calcula que en la ciudad pueden encontrarse entre 8.000 y 10.000 inmigrantes ilegales llegados tras la invasión, una cifra especialmente elevada para un territorio de unos 80.000 habitantes y apenas 19 kilómetros cuadrados.

Entre los casos que requieren seguimiento se encuentran también algunos inmigrantes que llegaron a Ceuta con tuberculosis diagnosticada. El incremento de la demanda asistencial ha obligado además a reforzar las plantillas. El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) ha incorporado personal y se han realizado refuerzos en distintos servicios, aunque la falta de médicos dificulta ampliar los efectivos disponibles.

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