La primera semana del juicio en el Tribunal Supremo contra el exministro José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama ha puesto el foco en un posible circuito de dinero en efectivo dentro del PSOE cuya procedencia y finalidad siguen sin aclararse. Las declaraciones de varios testigos apuntan a entregas de dinero en metálico en la sede de Ferraz en plena pandemia.
La empresaria Carmen Pano ratificó ante el tribunal que trasladó 90.000 euros en efectivo, en dos entregas de 45.000 euros, entre octubre y diciembre de 2020 hasta la sede socialista. Según su testimonio, actuó por indicación de Aldama tras recibir previamente transferencias de su jefe, el empresario Claudio Rivas. «Yo sacaba el dinero y se lo llevaba al despacho de Alfonso XIII a Víctor de Aldama», explicó, detallando después el traslado a Ferraz.
El conductor que la acompañó, Álvaro Gallego, confirmó la presencia del dinero. «Era una bolsa transparente, blanca, metida dentro de otra bolsa más grande… había tacos de billetes«, declaró, subrayando que pudo verlo porque el bolso estaba abierto y se transparentaba.
Según Pano, al llegar a la sede del PSOE «me estaban esperando nada más salir del ascensor«, aunque no pudo identificar a la persona que recibió el dinero. La empresaria aseguró además que se trató de un favor puntual y que no repitió la operación.
Estas declaraciones se suman a las de Joseba García, hermano de Koldo, quien reconoció haber recogido sobres con dinero en Ferraz. La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil sitúa estas entregas dentro de un sistema de pagos en efectivo que, entre 2017 y 2021, habría supuesto casi 20.000 euros para Ábalos y más de 12.000 para su asesor.
El origen y la finalidad de estos movimientos están bajo investigación judicial. El magistrado Leopoldo Puente, instructor del caso, y el juez Ismael Moreno han solicitado documentación al PSOE ante las dudas que generan estos procedimientos. Ambos analizan si estos pagos pudieron formar parte de un sistema de comisiones o blanqueo.
Desde el PSOE se intenta restar importancia a estos hechos. El entonces gerente del partido, Mariano Moreno, defendió que se trataba de reembolsos de gastos previamente adelantados, y justificó el uso de efectivo como una práctica habitual. El partido también argumenta que la disponibilidad de dinero en metálico responde a necesidades operativas internas.
Sin embargo, las explicaciones no han disipado las sospechas. La investigación también apunta a la posible relación entre estas entregas y las gestiones para favorecer a la empresa Villafuel en la obtención de una licencia de operador de hidrocarburos, aunque Pano aseguró desconocer el destino final del dinero.
Otro elemento que ha llamado la atención en el proceso es la ausencia de interés del fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, por indagar en estas entregas durante el interrogatorio, pese a la relevancia de los testimonios.
El avance del juicio y el análisis de la documentación solicitada serán clave para determinar si el manejo de efectivo en Ferraz respondía a prácticas internas ordinarias o a un sistema opaco vinculado a la presunta trama de corrupción que rodea al entorno de Ábalos.