«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Continuó la ola de inseguridad en la región

El País Vasco registró más de 320 magrebíes detenidos el pasado mes de agosto por robos con violencia, peleas y agresiones sexuales

Patrulla de la Policía Municipal de Bilbao y Ertzaintza. Europa Press

Cada verano se repite la misma escena: el País Vasco registra un notable incremento de la delincuencia callejera. Los agentes lo saben desde hace años; cuando suben las temperaturas y se llenan las playas y las plazas, también suben los robos con violencia, los tirones, los robos con fuerza en domicilios y las agresiones. Y, año tras año, los principales protagonistas tienen el mismo perfil: varones jóvenes de origen magrebí.

El pasado mes de agosto no fue una excepción, sino la confirmación más rotunda de esa tendencia estacional. Datos internos de la propia Ertzaintza revelan que durante ese mes se detuvo a más personas de nacionalidad argelina y marroquí que de nacionalidad española.

Los números son demoledores: 157 argelinos y 171 marroquíes, un total de 328 magrebíes detenidos, frente a 299 ciudadanos con nacionalidad española. Treinta y un días bastaron para que un colectivo que apenas representa el 1,7 % de la población vasca superara en detenciones a los nacionales.

El Informe de Criminalidad publicado por la Ertzaintza el pasado 13 de noviembre sitúa en 37.805 las personas de origen magrebí que viven en el País Vasco, exactamente el 1,7% de los 2,24 millones de habitantes. Los españoles con nacionalidad española superan los 1,99 millones, casi el 89% del total. Traducido a tasas por cada 100.000 habitantes, el contraste es alarmante: los españoles registraron 15 detenciones por cada 100.000 habitantes, mientras que los magrebíes alcanzaron las 868.

Las mismas fuentes policiales subrayan que estas cifras no recogen la reincidencia —dominado mayoritariamente por magrebíes— ni los miles de hechos delictivos que quedan sin autor identificado, pero en los que las víctimas y los testigos señalan invariablemente a jóvenes de origen magrebí.

Los hechos denunciados se corresponden con robos con violencia, robos con fuerza en viviendas, agresiones sexuales, violaciones, violencia doméstica, atentados a la autoridad, peleas y tráfico de drogas. Los subsaharianos, con 24 detenidos en agosto, destacan sobre todo en violencia doméstica y reyertas. Los hispanoamericanos dominan la violencia de género y el narcotráfico, según el desglose que manejan los agentes.

A esto se suma la presión de los 193 menas magrebíes y los 79 subsaharianos en situación ilegal que figuran en los informes internos de la Ertzaintza, muchos de los cuales pasan a engrosar la delincuencia adulta en cuanto cumplen los 18 años.

Mientras los turistas llenan las terrazas y los vascos disfrutan de sus vacaciones, los barrios se convierten en coto de caza para quienes llegan sin intención de integrarse y con una clara vocación delictiva. Y cuando llega septiembre, los datos se entierran y la propaganda vuelve a hablar de «convivencia». Es aritmética. 

+ en
Fondo newsletter