«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Ha llamado a salir de una «fe cómoda y privada»

El papa lanza un mensaje de esperanza en la Misa del Corpus en Madrid: «Jesús camina por las calles, en las plazas, Él es el Dios cercano»

El Papa durante la Eucaristía. Redes Sociales

El Papa León XIV ha pedido que la religiosidad histórica de España sea una «escuela de fe» y ha invitado a los españoles a «comprometerse personalmente en la construcción del bien común».

«Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano», ha subrayado el Pontífice este domingo en su homilía durante la Misa del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles.

Además, el Papa ha ensalzado el «sentimiento espiritual» de España que se expresa en procesiones como la del Corpus Christi.

«Las solemnes procesiones de este día han plasmado durante siglos la piedad, el arte, la música, la arquitectura y la vida del pueblo español y, todavía hoy, expresan y manifiestan el sentimiento espiritual de este país también a través de la belleza y la elegancia de las alfombras florales, de los altares en las calles, del cuidado de las custodias y de los expositores, de los cantos y de los ornamentos. No se trata de una manifestación exterior, de una supervivencia folclórica o de un simple adorno estético: aquí se trata de la fe en la presencia del Señor Resucitado», ha remarcado.

Asimismo, ha llamado a salir de una «fe cómoda y privada» y a convertirse en «constructores de un mundo nuevo». No se trata solo, según ha indicado, de «sacar la custodia» sino de que cada uno se deje «sacar del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que transforma» y que hace a los católicos «constructores de un mundo nuevo».

«Dejemos que hidrate las sequedades de nuestro corazón, para salir después a los caminos de la vida y de la historia y llevar entre la gente esta corriente de agua fresca, corriente de amor, de paz, de justicia y de alegría. Bebamos de nuevo de esta fuente eucarística que no nos encierra en una devoción privada sino que nos envía a regar a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren, a quienes han perdido la esperanza», ha animado.

También ha precisado que «el Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados» y ha apuntado que «no es casual que en España, la Iglesia haya unido durante años la solemnidad del Corpus Christi con el Día de la Caridad».

Durante su homilía, el Pontífice también ha recordado unos versos de San Juan de la Cruz —‘Qué bien sé yo la fuente que mana y corre, aunque es de noche’—. Según ha dicho, en la prisión conventual de Toledo donde estaba encarcelado «en condiciones durísimas», precisamente en torno al Corpus Christi de 1578 «reconoce desde la noche de aquella prisión la presencia escondida del Señor».

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