El expresidente del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Andoni Ortuzar, mantuvo un encuentro con el empresario Alejandro Hamlyn, propietario del Grupo Hafesa y actualmente fugado de la Justicia, durante los primeros meses de 2023, según ha avanzado The Objective. La reunión se celebró en Bilbao y tuvo lugar varios meses antes de que la Diputación Foral de Vizcaya autorizara el aplazamiento del pago de impuestos por importe de 225 millones de euros a distintas sociedades del grupo empresarial.
Fuentes del entorno jeltzale explican que Hafesa tenía un peso estratégico para la economía vasca debido al elevado volumen de su actividad y a que sus depósitos fiscales estaban radicados en Vizcaya. Sin embargo, las principales oficinas de la compañía permanecían en Madrid, circunstancia que, según esas mismas fuentes, despertaba el interés del PNV por lograr el traslado de toda la estructura corporativa al País Vasco. Poco tiempo después de aquella reunión llegó la primera autorización para diferir el pago del IVA y del impuesto sobre hidrocarburos. Preguntado por este periódico, Ortuzar ha optado por no realizar declaraciones sobre ese encuentro.
La cita entre ambos se produjo en un contexto especialmente delicado para Hamlyn. El empresario había sido detenido en 2019 dentro de la denominada Operación Drake, considerada uno de los mayores golpes policiales contra el fraude organizado en el sector energético, por un supuesto fraude fiscal cifrado en 154 millones de euros. Posteriormente, la Audiencia Nacional acordó sentarlo en el banquillo por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, blanqueo de capitales y fraude contra la Hacienda Pública. Además, coincidiendo con aquella etapa, Hafesa prescindió de uno de sus principales directivos, Bruno Álvarez, inspector de la Hacienda Foral vizcaína en situación de excedencia.
La decisión de la Diputación de Vizcaya de conceder un aplazamiento tributario de 225 millones de euros generó una intensa polémica tanto en el ámbito empresarial como en el político. Diversos representantes del sector privado trasladaron su malestar a la Hacienda Foral, gestionada por el PNV, mientras que varias compañías petroleras denunciaron que la medida suponía una alteración de la competencia al favorecer a un grupo cuya principal operadora, Hafesa Energía, estaba siendo investigada por un presunto fraude relacionado con el IVA de los hidrocarburos. A finales de 2025, la Audiencia Nacional terminó condenando a la empresa.
La controversia llegó también a las instituciones. En junio de 2025, el PNV defendió públicamente la legalidad de la decisión durante una comparecencia en la comisión de Hacienda y Finanzas de la Diputación Foral, argumentando que los aplazamientos concedidos a empresas entre 2012 y 2025 ascendían a un total de 2.165 millones de euros.
La figura de Hamlyn volvió a adquirir protagonismo a comienzos de 2025, cuando trascendió una conversación telemática mantenida desde Dubái, donde permanece huido de la Justicia, con Leire Díez, conocida por su vinculación con las denominadas cloacas del PSOE. Durante ese intercambio, la militante socialista le ofreció explorar un posible acuerdo con la Fiscalía a cambio de información que pudiera comprometer a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que en ese momento investigaba a personas relacionadas con el entorno del Gobierno.
En el transcurso de esa conversación, el empresario preguntó a Leire Díez si mantenía relación con Andoni Ortuzar. Cuando la socialista confirmó que se refería al entonces líder del PNV, Hamlyn dio a entender que conservaba una buena sintonía con él y aseguró que siempre había encontrado respaldo en sus conversaciones. Díez trató entonces de restar importancia a esa relación, recordándole que el relevo en la dirección del partido era inminente con la llegada de Aitor Esteban y pidiéndole expresamente que no realizara ningún movimiento.
La conversación terminó con un intercambio distendido entre ambos. Leire Díez bromeó con que Hamlyn parecía confiar más en Ortuzar que en ella, mientras el empresario respondió elogiando al dirigente nacionalista y calificándolo como una persona seria y de confianza. La militante socialista cerró el asunto insistiendo en que la solución a sus problemas pasaba por las gestiones que estaban realizando en ese momento y le pidió que no tomara ninguna iniciativa por su cuenta.