Extremadura acudirá a las urnas el domingo 21 de diciembre, después de que la presidenta regional, la popular María Guardiola, anunciase la convocatoria electoral al constatar que no sería posible aprobar los presupuestos en la Asamblea autonómica. La decisión llega en un momento delicado para el PSOE, que afronta la campaña con un ánimo por los suelos y un desgaste interno que nadie en el partido oculta.
En la federación socialista extremeña reconocen que el punto de partida es dramático. «Partimos de una situación muy mala, complicada, con un suelo bajo. Cualquier mejora sería casi un milagro», admite a La Razón un miembro de la ejecutiva regional, que también reconoce que muchos temen un auténtico «batacazo». La marca PSOE atraviesa mínimos históricos en una comunidad que durante décadas se identificó con el puño y la rosa.
Al frente del cartel socialista estará el secretario general Miguel Ángel Gallardo, que en febrero deberá sentarse ante la Justicia por presuntos delitos de prevaricación administrativa y tráfico de influencias. En el banquillo se sentarán también otros diez procesados, entre ellos David Sánchez Pérez-Castejón, hermano del presidente del Gobierno.
Sánchez tiene previsto presentar oficialmente a los candidatos este miércoles en el hotel Las Lomas de Mérida, después de que el mitin anterior fuese cancelado por el temporal. Los socialistas extremeños afirman que la maquinaria electoral está ya en marcha para devolver a la región «la estabilidad y la confianza» tras una legislatura «fracasada que no ha servido para nada». El 75% de la candidatura es nueva, un intento de mostrar imagen de renovación ante un ambiente enrarecido.
La dirección territorial rubricó los cambios esta misma semana: Gallardo encabezará la lista por Badajoz y Álvaro Sánchez Cotrina lo hará por Cáceres, con un respaldo interno del 98%. Sin embargo, en la federación pocos dudan de que la imputación de su candidato, sumada al desgaste nacional de Pedro Sánchez, complica aún más el escenario electoral.
Además, el 21D será la primera cita con las urnas tras el escándalo que ha salpicado a Santos Cerdán y después de la difusión de los audios de Koldo García y José Luis Ábalos repartiendo prostitutas. Un contexto que el PSOE reconoce como explosivo. Si Gallardo logra todavía hundir más el suelo electoral, la alarma interna sonará con fuerza.