«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El país controla más del 70% de toda la alta velocidad ferroviaria del mundo

España pierde el pulso ferroviario mientras China consolida su hegemonía

Tren chino.

España atraviesa la mayor crisis ferroviaria de las últimas décadas mientras el liderazgo mundial en alta velocidad se desplaza de forma incontestable hacia Asia. En sólo 72 horas, el sistema español ha sumado tres maquinistas fallecidos, 45 víctimas mortales en un choque frontal entre dos trenes de alta velocidad en la línea Madrid-Sevilla y dos descarrilamientos simultáneos en Cataluña provocados por la borrasca Harry. El balance humano, inasumible para una infraestructura que fue símbolo de modernidad y cohesión territorial, expone un deterioro estructural que ya no puede ocultarse.

La colisión de Adamuz, en Córdoba, se produjo en la línea de alta velocidad más antigua de Europa, inaugurada en 1992 y sometida recientemente a una actuación de reparación valorada en 43,3 millones de euros. Dos trenes que circulaban por un trazado emblemático acabaron impactando de forma frontal, dejando al descubierto la fragilidad de una red envejecida que soporta hoy el mayor volumen de circulación de su historia.

El golpe se agravó apenas dos días después en Cataluña. En Gelida, un convoy de la R4 de Rodalies chocó contra un muro desplomado sobre la vía tras el paso del temporal, con un resultado de un maquinista muerto y 37 heridos, cinco de ellos en estado crítico. Casi al mismo tiempo, otro tren de la R1 descarriló entre Maçanet-Massanes y Tordera tras perder un eje al impactar con rocas desprendidas por la lluvia. Tres siniestros distintos, una misma conclusión: la red no resiste.

El trasfondo es un déficit de inversión que los propios datos oficiales certifican. El convenio firmado entre Adif y el Ministerio de Transportes para el periodo 2021-2025 comprometía 4.696 millones de euros para garantizar la sostenibilidad de la alta velocidad. Sin embargo, hasta 2024 sólo se ejecutaron 2.305 millones y el Estado transfirió 1.801 millones, lo que obligó a la gestora ferroviaria a adelantar recursos propios. La prórroga presupuestaria de hace dos años agravó aún más el desfase, con apenas 460,7 millones aportados frente a los más de 1.150 previstos.

Los fondos europeos Next Generation han funcionado como único salvavidas temporal. De los 2.538 millones asignados a la red de alta velocidad a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, se han ejecutado 1.939 millones. Su desaparición en 2027 abre un vacío financiero que amenaza con dejar al descubierto una infraestructura sometida a una presión creciente: 31,5 trenes diarios de viajeros, máximo histórico, y 97 accidentes registrados en 2024 frente a los 64 contabilizados en 2019.

En este contexto, el sindicato de maquinistas Semaf ha convocado una huelga general indefinida y exige responsabilidades penales por el deterioro estructural de Adif. La protesta laboral no surge de un episodio aislado, sino de una acumulación de fallos que compromete la seguridad del sistema y multiplica el riesgo operativo.

A casi 9.000 kilómetros de distancia, China ofrece el contraste más contundente. El país asiático controla más del 70% de toda la alta velocidad ferroviaria del mundo, con más de 50.000 kilómetros operativos según la Unión Internacional de Ferrocarriles. Su red multiplica por más de doce la española y deja muy atrás al resto de competidores, incluidos Japón y la propia España, segunda en el ranking pero a enorme distancia.

Entre 2021 y 2025, la red china creció un 33% y su plan hasta 2030 prevé alcanzar los 180.000 kilómetros de ferrocarril, de los cuales 60.000 serán de alta velocidad. Cinco años después, el objetivo se eleva a 200.000 kilómetros totales y 70.000 de líneas rápidas, con conexión sistemática entre todas las ciudades relevantes del país. En 2025 transportó 4.255 millones de pasajeros y movió 3.000 millones de toneladas de mercancías, superando en número de viajes anuales a la aviación mundial combinada.

El punto de inflexión llegó tras el accidente de Wenzhou en 2011, que causó 40 fallecidos por fallos de señalización. Pekín reaccionó con una intervención drástica: purgas ministeriales, reducción temporal de velocidades e inversión masiva en redundancias tecnológicas. Desde entonces, la alta velocidad china no ha registrado accidentes mortales graves en servicio comercial. El único siniestro reciente con víctimas, ocurrido en noviembre durante obras nocturnas en Kunming, activó de inmediato una investigación y un refuerzo de protocolos.

La seguridad se ha convertido en prioridad económica irrenunciable. El sistema incorpora sensores distribuidos en tiempo real, versiones evolucionadas del ERTMS y algoritmos de inteligencia artificial para mantenimiento predictivo, capaces de detectar anomalías antes de que se materialicen. La puntualidad alcanza el 99% y la fiabilidad se traduce en retorno económico sostenido.

En 2025, China State Railway Group superó por primera vez el billón de yuanes en ingresos, con un crecimiento del 3,1% y una ratio de deuda sobre activos en descenso hasta el 62,5%, pese a inversiones anuales cercanas a los 590.000 millones de yuanes. Cada nueva línea actúa como motor de desarrollo regional, impulsa el turismo y la industria en provincias interiores y refuerza la cohesión territorial dentro del modelo de doble circulación.

España afronta así un dilema de competitividad global. La alta velocidad fue durante años marca exportadora y herramienta de cohesión territorial, pero el récord de pasajeros choca con una inversión estructural insuficiente para sostener estándares mínimos de seguridad y fiabilidad. Cuando desaparezcan los fondos europeos, el déficit amenaza con profundizarse en un escenario de restricción fiscal y demanda creciente de movilidad.

Mientras China transforma cada kilómetro de vía en una palanca estratégica irreversible, dominando extensión, fiabilidad, rentabilidad y proyección internacional, España corre el riesgo de convertir su segundo puesto mundial en una estadística vacía y diluir un liderazgo histórico que hoy se resquebraja.

+ en
Fondo newsletter