Alberto Núñez Feijoo aprovechó la exclusión de Pedro Sánchez de las conversaciones sobre Ucrania para difundir en redes sociales una videollamada con Ursula von der Leyen. El líder del PP acompañó el mensaje con fotografías en las que se le ve conectado con la presidenta de la Comisión Europea, intentando proyectar una imagen de «acceso directo» y marcar distancia con el presidente socialista.
La maniobra, sin embargo, revela más de lo que pretende ocultar. Feijoo presume de una simple videollamada como si se tratara de un encuentro de Estado, mientras señala la «irrelevancia internacional» de Sánchez. Pero la realidad es que tanto populares como socialistas comparten la misma agenda en Bruselas: la que dicta Ursula von der Leyen, socia de ambos partidos en el marco del consenso globalista que gobierna la UE.
El PP intentó capitalizar la exclusión de Sánchez de la cumbre de Washington organizada por Donald Trump y Zelenski, mientras el Gobierno se apresuraba a restar importancia a la ausencia. Pero lo que no dice Feijoo es que su supuesta cercanía a Ursula no lo convierte en alternativa, sino en otro engranaje de la maquinaria comunitaria que despoja de soberanía a los Estados y relega a España a la irrelevancia.
Von der Leyen trasladó en la llamada las conclusiones de Washington: alto el fuego previo a negociación, respeto a la soberanía ucraniana y respaldo estadounidense a sus garantías de seguridad. En otras palabras, el mismo discurso que Sánchez repite desde Moncloa.