Así lo pone de manifiesto la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, Frontex, en la serie mensual de detecciones de cruce ilegal que publica desde 2009 con los datos que le remiten los propios Estados miembros y cuya última actualización consultada por LA GACETA lleva fecha del 5 de octubre. Es la misma fuente que el Gobierno invoca cuando los números le son favorables y la que mejor permite medir la frontera sur sin depender de los balances que elabora el Ministerio del Interior. Basta con tomar esa tabla, aislar las dos rutas que terminan en territorio español, la del Mediterráneo Occidental y la de África Occidental, y partirla en dos mitades iguales en torno a la fecha en que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa.
Dos periodos idénticos y cuatro veces más entradas
Entre marzo de 2010 y mayo de 2018, los 99 meses previos a la moción de censura, Frontex contabilizó 85.151 detecciones en ambas rutas. Entre junio de 2018 y agosto de 2026, los 99 meses siguientes, la cifra asciende a 366.477. Son 4,3 veces más en el mismo número de meses, de modo que la media mensual ha pasado de unas 860 detecciones a unas 3.700.
Por otro lado, las nacionalidades que Frontex atribuye a ese periodo señalan de dónde viene la presión. Marruecos encabeza la lista con 90.956 detecciones, casi una de cada cuatro, y Argelia la sigue con 73.078 en total. Entre ambos países suman el 44,8% de todos los cruces registrados desde junio de 2018. Detrás aparecen Mali con 42.355, Senegal con 40.891, Guinea con 23.687 y Gambia con 11.847, además de un bloque de 47.501 subsaharianos sin nacionalidad asignada en el momento de la detección. Los dos Estados con los que el Gobierno presume de cooperar en materia migratoria resultan ser, por tanto, los que más nacionales han enviado hacia España por vía ilegal.
Lo que Frontex no cuenta
Con ser demoledora, la cifra es un suelo, porque la serie de Frontex, al igual que los balances quincenales de Interior, no incorpora las dos entradas masivas de Ceuta. Para mayo de 2021 la agencia anota 207 detecciones terrestres en la ruta del Mediterráneo Occidental, cuando la Audiencia Provincial de Cádiz dio por probada la entrada de 15.000 personas en dos días. Para julio de 2026 anota 1.917, cuando el propio presidente del Gobierno cifró en 70.000 las personas que cruzaron el 30 y el 31 de julio. Son 85.000 entradas ilegales que no figuran en ninguna estadística europea.
Y no figuran porque el Gobierno no las ha comunicado. El Ejecutivo todavía no ha trasladado a Bruselas el balance exacto de la invasión de Ceuta, de modo que Frontex trabaja con un hueco de decenas de miles de invasores que han entrado ilegalmente en suelo español en el mapa de la frontera sur de Europa. Si se incorporan, el periodo posterior a junio de 2018 supera los 450.000 cruces y el factor de multiplicación respecto a la etapa anterior ronda el 5,3, cinco veces más inmigración ilegal desde que Pedro Sánchez llegó a Moncloa.
La excepción española
El dato de 2026 remata el argumento, puesto que Frontex publicó ese mismo 19 de octubre su balance de los nueve primeros meses del año y el cuadro general en Europa es de descenso. La Unión Europea ha registrado algo más de 91.000 entradas ilegales, casi un tercio menos que en 2025. El Mediterráneo Central cae un 56%, el Oriental un 15% y los intentos de cruce del Canal de la Mancha un 43%. Hay una sola ruta que crece, precisamente la que lleva del norte de África a España. La del Mediterráneo Occidental suma 18.260 detecciones hasta septiembre, un 26% más que un año antes, con las entradas terrestres en Ceuta y Melilla más que duplicadas y, de nuevo, sin contar el asalto de julio.
Tampoco la ruta atlántica, que Frontex da en retroceso en el acumulado del año, sigue retrocediendo. La propia agencia reconoce que en septiembre llegaron a Canarias unas 1.900 personas, cuatro veces más que en agosto, y las cifras de octubre que este medio ha ido documentando, con 1.652 llegadas en los once primeros días del mes frente a 83 en el mismo tramo de 2025, confirman que el repunte no es un episodio aislado.
Mientras tanto, el Ministerio del Interior sigue presentando 2026 como un año de descenso del 10,3% en las entradas ilegales, una cifra cierta para lo que mide, el balance quincenal sin Ceuta, pero engañosa para lo que pretende transmitir. Italia y Grecia han reducido sus llegadas gracias a los acuerdos con Túnez y Libia, y a una política de devoluciones que España no ha sido capaz de replicar, y en ese contexto europeo de contracción España es el país cuya principal ruta de entrada crece, cuya frontera terrestre ha sido desbordada dos veces en cinco años y cuyo Gobierno no ha comunicado todavía a la agencia europea cuántas personas entraron en la última.