«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu

No era un restaurante, era el búnker de Berlín

Es casi de agradecer que la historia no haya permitido que la carrera de Rajoy tenga otro final que este, infamante y ridículo, encerrado en un restaurante de postín que ha hecho las veces de búnker de Berlín.

La hora [perdida] de la dignidad

Rodeado de ‘los suyos’ -cuánta falta le harían al futuro expresidente amigos de los de verdad, de los que no dicen lo que uno quiere oír sino lo que necesita saber-, delegando en la ministra de Defensa y secretaria general de su partido el papelón de justificar que no habrá dimisión.