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en todo momento ha estado acompañada de la embajadora de estados unidos

Hillary Clinton se va de sarao con artistas y políticos en el sevillano Palacio de Dueñas

La exprimera dama estadounidense, Hillary Clinton, rodeada de otros invitados a la fiesta en el palacio de Dueñas, en Sevilla. Twitter.

El pasado viernes por la noche Hillary Clinton aterrizó en Sevilla. Tras unos días de turismo en Madrid, en los que ha estado acompañada en todo momento por Julissa Reynoso, embajadora de Estados Unidos en España, la antigua primera dama se ha desplazado a la capital hispalense para disfrutar de una fiesta privada en el Palacio de Dueñas, de la familia Alba.

La escapada, que iba a ser de un día, finalmente se alargó durante más de tres jornadas, y en su periplo por Sevilla no faltó flamenco ni pescaíto frito. Así, el sábado por la mañana salió a almorzar a orillas del Guadalquivir en uno de los restaurantes más populares de la ciudad, muy próximo a la Torre del Oro. Y Clinton se declaró «feliz de estar aquí».

Recibida por el delegado de Turismo del Ayuntamiento de Sevilla, la estadounidense visitó la Catedral y el Real Alcázar para después pasear por las calles del Barrio de Santa Cruz. Pero el Ayuntamiento del Partido Popular, rendido a la política, planeó también una visita completa por el Archivo de Indias, el Patio de Banderas, la Plaza de España y la Giralda. Clinton se fue parando con todos los turistas que querían lograr una instantánea. Y por la noche se dedicó en cuerpo y alma al sarao organizado por la duquesa de Montoro, Eugenia Martínez de Irujo, en el Palacio de Dueñas.

De nuevo acompañada por la embajadora, Hillary Clinton llegó al palacio junto a una amplia comitiva, en la que también participaron el presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla y su mujer Manuela Villena, Narcís Rebollo, el torero José María Manzanares, Rosa Tous, cantantes como Pablo López, Vanesa Martín y David Bisbal, y una invitada muy especial: la infanta Elena.

Tras un coctel repleto de tapas andaluzas como caña de lomo, croquetas o jamón ibérico, la duquesa de Montoro agasajó a Hillary Clinton y el resto de invitados con una cena en el comedor del palacio. La fiesta, de la que no ha trascendido el presupuesto, culminó con música flamenca y una sucesión de bailes amenizados por los hermanos del Río. Frente a la otrora candidata demócrata interpretaron su Sevilla tiene un color especial y la Macarena.

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