El Ministerio del Interior ha equipado el vallado fronterizo de Ceuta y Melilla con cámaras de videovigilancia fabricadas por la empresa china Hikvision, una compañía que desde hace años es señalada por varias potencias mundiales como un riesgo para la seguridad nacional. Según ha desvelado El Español, se llevó a cabo la renovación del sistema de videovigilancia, sustituyendo las antiguas cámaras Pelco Spectra IV por dispositivos DOMO de Hikvision.
La adjudicación del contrato, gestionado por la Secretaría de Estado de Seguridad, se realizó bajo la premisa de que el equipo anterior estaba obsoleto, y con el objetivo declarado de reforzar la seguridad ante la creciente presión migratoria y las «graves deficiencias» detectadas en la protección de estas fronteras. Sin embargo, la elección de Hikvision ha generado controversia internacional, ya que este fabricante chino está vetado en países como Estados Unidos, Reino Unido y también en el Parlamento Europeo, debido a sus presuntos vínculos con el Partido Comunista de China.
Fuentes internas de los servicios de inteligencia han expresado su «profunda desconfianza» hacia la tecnología y los proveedores chinos, alertando sobre posibles vulnerabilidades en sistemas claves para la seguridad nacional. No obstante, a día de hoy, el Gobierno mantiene contratos para el suministro y mantenimiento de equipos de videovigilancia a través de Hikvision.