«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
el atacante gritó «Allahu akbar»

Interior oculta un ataque yihadista contra policías cometido por un marroquí en pleno centro de Murcia

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Europa Press

El Ministerio del Interior ha ocultado un ataque contra agentes de la Policía Nacional ocurrido el pasado 11 de diciembre en el centro de Murcia. Un individuo de origen marroquí se abalanzó por sorpresa sobre varios funcionarios en el interior de un aparcamiento subterráneo, armado con unas tijeras y profiriendo gritos de “Allahu akbar”. Uno de los agentes tuvo que disparar al agresor para impedir que continuara avanzando hacia ellos.

Los hechos, de extrema gravedad por el contexto y el lugar en el que se produjeron, no han sido comunicados ni por el Ministerio que dirige el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska, ni por la Dirección General de la Policía Nacional, ni por la Delegación del Gobierno en la Región de Murcia. El suceso ha trascendido ahora gracias a fuentes próximas al episodio citadas por El Confidencial.

España se encuentra en nivel 4 de alerta antiterrorista, a un solo escalón del máximo, y las fechas navideñas figuran entre los periodos de mayor riesgo por su relevancia para el cristianismo. Pese a ello, Interior optó por no informar públicamente de un ataque armado contra agentes, producido en una zona especialmente concurrida de la capital murciana.

La agresión tuvo lugar en el aparcamiento subterráneo del Mercado de Abastos de Verónicas, en pleno centro de Murcia, a escasos metros de la Gran Vía, una de las principales arterias comerciales de la ciudad. Según ha confirmado este diario, el vigilante de seguridad del parking alertó a la Policía Municipal tras detectar a un individuo con actitud agresiva en el interior del recinto.

Los agentes municipales valoraron la situación y solicitaron la presencia de una patrulla de la Policía Nacional. Cuando los funcionarios nacionales se aproximaron al individuo, este se lanzó contra ellos mientras gritaba de forma reiterada “Allahu akbar”. Se trata de una expresión habitual en el islam, con el significado de “Alá es el más grande”, pero que el terrorismo islamista ha convertido en un grito de guerra utilizado antes y después de los atentados para subrayar su motivación ideológica.

El agresor corrió hacia los agentes con unas tijeras en las manos. Ante la inminencia del ataque, uno de los policías efectuó un disparo dirigido a una pierna para neutralizarlo. El individuo cayó al suelo de inmediato. Los agentes le retiraron el arma blanca y le prestaron los primeros auxilios, con la colocación de un torniquete para frenar la hemorragia provocada por el impacto de bala. Posteriormente fue trasladado al Hospital Reina Sofía de Murcia.

Fuentes policiales confirmaron este jueves a este diario los detalles del ataque, aunque aseguran que se trabaja únicamente con la hipótesis de un «trastorno mental» como motivación del agresor. La investigación no ha sido asumida por la Comisaría General de Información, sino por efectivos de Policía Judicial, en función del perfil psiquiátrico atribuido al autor.

Incluso en ese supuesto, se trata de un episodio extraordinario para los estándares de criminalidad de Murcia, que ha permanecido deliberadamente oculto a la opinión pública. No es la primera vez que Interior recurre a la supuesta inestabilidad mental de un atacante para descartar de forma tajante cualquier inspiración islamista en hechos de extrema violencia.

El precedente más evidente se produjo también en la Región de Murcia. En 2022, un marroquí de 28 años, Abdellah Gmara, empotró su coche contra la terraza de dos restaurantes en Roldán, en el municipio de Torre Pacheco. El ataque causó la muerte de una persona y dejó a otras cinco heridas. Interior descartó en un primer momento la motivación yihadista y apeló a la inestabilidad psicológica del autor, que se suicidó tras el atropello.

Sin embargo, la Guardia Civil descubrió posteriormente que Gmara había dejado tres cartas en las que anunciaba su intención de cometer un atentado como venganza por las supuestas agresiones al islam y al Corán.

En el ataque ocurrido la semana pasada en Murcia también concurren elementos que permiten defender una posible etiología yihadista. La consigna utilizada, el objetivo elegido y el contexto temporal refuerzan esa hipótesis, aunque Interior insista en acotarla exclusivamente al ámbito psiquiátrico.

Tal como han señalado en otras ocasiones la Fiscalía y la propia Audiencia Nacional, la existencia de una patología mental no excluye la intencionalidad terrorista. Ambos factores suelen confluir y explicar procesos de radicalización acelerados.

Esa fue la tesis del Ministerio Público en el caso de Yassine Kanjaa, el marroquí que en enero de 2023 asesinó al sacristán de una iglesia en Algeciras e intentó matar a un sacerdote. Se acreditó que consumía material religioso de “credo radical extremo”, aunque su defensa alegó esquizofrenia. Las diligencias fueron asumidas por la Audiencia Nacional por la existencia de indicios de terrorismo.

El tribunal, no obstante, absolvió hace tres semanas a Kanjaa tras aplicarle la eximente completa de alteración psíquica y ordenó su internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario. Una resolución que no invalida el planteamiento sostenido por la Fiscalía, que recordó que el “binomio enfermedad mental y delito de terrorismo es real” y ha sido reconocido en sentencias previas.

Mientras tanto, Interior vuelve a optar por el silencio ante un ataque armado contra policías, en pleno centro urbano y bajo un nivel de alerta antiterrorista elevado.

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