El juicio contra José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama en el Tribunal Supremo ha dejado una escena paralela al desarrollo judicial: las quejas del exasesor ministerial por el menú que recibe durante las largas jornadas en sala. Tras más de 20 horas en el banquillo repartidas en tres días, Koldo denuncia que la comida facilitada por Instituciones Penitenciarias es insuficiente y no se adapta a sus necesidades médicas.
Según fuentes cercanas a su entorno, el exasesor considera que las raciones son «escasas» y poco equilibradas. «Casi no les dan de comer», trasladan, en referencia tanto a él como al exministro socialista. La situación, aseguran, afecta especialmente a Koldo García por su condición física y por padecer diabetes, lo que limita los alimentos que puede consumir.
Estas mismas fuentes sostienen que el menú no contempla alternativas adecuadas, como pan integral, necesario en su dieta. «Es un hombre grande y pasa mucha hambre«, insisten, subrayando que los productos entregados no se ajustan a sus necesidades nutricionales durante unas sesiones que se prolongan durante horas.
Ante esta situación, la defensa del exasesor estudia presentar una queja formal ante Instituciones Penitenciarias. El objetivo sería lograr una ampliación de las raciones o una adaptación del menú en los próximos días de juicio, que aún se prevén largos en el alto tribunal.
No es la primera vez que Koldo García denuncia las condiciones en las que se desarrollan sus traslados y comparecencias. El pasado mes de febrero, su defensa ya presentó un escrito en el que alertaba de lesiones sufridas durante los desplazamientos desde prisión, con «erosiones en ambas muñecas y traumatismos dorsales» que atribuían al uso inadecuado de los sistemas de sujeción.
La letrada Leticia de la Hoz argumentó entonces que las características físicas de su cliente no se habían tenido en cuenta, lo que habría provocado daños «gratuitos y desproporcionados».
Este contexto se suma al pulso judicial que mantienen las defensas en el Supremo, donde tanto Ábalos como Koldo ya intentaron evitar su presencia física en la vista alegando problemas de salud. La Sala rechazó ambas peticiones y obligó a su traslado, una circunstancia que ahora vuelve a situar el foco en las condiciones materiales que rodean el juicio más allá de las declaraciones en sala.