«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Actualmente investigado en la Audiencia Nacional

La Administración Trump cesa a un empleado de su Embajada en Madrid por enviar información sesgada sobre el caso Zapatero

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Europa Press

Las autoridades estadounidenses han destituido a un empleado de su Embajada en Madrid después de detectar que habría remitido a Washington informes sesgados y excesivamente favorables al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, actualmente investigado en la Audiencia Nacional. Según fuentes conocedoras del episodio citadas por Vozpópuli, las sospechas surgieron tras analizar varios cables diplomáticos enviados durante las últimas semanas acerca de la evolución de la causa judicial.

El Departamento de Estado, dirigido por Marco Rubio, habría considerado que la información procedente de Madrid concedía escasa credibilidad a determinados elementos de la investigación y presentaba una visión especialmente benévola del antiguo jefe del Ejecutivo socialista. Las autoridades estadounidenses decidieron contrastar el contenido de esos documentos con otras fuentes que consideraban objetivas y concluyeron que existían discrepancias relevantes.

A raíz de estas comprobaciones se abrió una investigación interna sobre el funcionario, que finalmente fue apartado y reemplazado por otro empleado desplazado desde Washington. Su sustituto se encargará ahora de continuar desde España el seguimiento de la causa que afecta a Zapatero, investigado por presuntos delitos de organización criminal, blanqueo de capitales, tráfico de influencias y falsedad documental.

Las pesquisas internas habrían apuntado además a una posible motivación política detrás de los informes cuestionados. Según las fuentes consultadas por el citado medio, el trabajador relevado mantenía desde hacía años relaciones con personas vinculadas a los sectores más izquierdistas del Partido Demócrata y, concretamente, con el entorno de los Socialistas Demócratas de América (DSA). También se habrían identificado conexiones con antiguos integrantes del entorno de la Administración de Joe Biden y contactos con dirigentes del PSOE, entre ellos un conocido diputado cuya identidad no ha trascendido.

El DSA, movimiento impulsado durante los últimos años por figuras próximas al senador Bernie Sanders, ha ganado influencia dentro del espacio progresista estadounidense. Entre sus referentes o políticos asociados a esta corriente se encuentran Alexandria Ocasio-Cortez y otras figuras de la izquierda demócrata. Estos antecedentes habrían reforzado las sospechas de Washington sobre el posible componente ideológico de la información remitida desde Madrid.

El interés estadounidense por el procedimiento contra Zapatero, sin embargo, es anterior a este episodio. La investigación española se ha beneficiado de años de cooperación policial entre España y Estados Unidos, mientras Washington ha seguido de cerca tanto la evolución judicial del caso como los vínculos internacionales del expresidente y su papel durante años como interlocutor político en Venezuela.

Uno de los aspectos que habría generado mayor preocupación en Estados Unidos era la actuación de la Fiscalía General del Estado. La Administración estadounidense llegó a solicitar información a sus representantes en Madrid sobre posibles presiones desde la cúpula del Ministerio Público hacia la Fiscalía Anticorrupción, especialmente durante una etapa en la que Washington consideraba que las pesquisas relacionadas con Zapatero y el caso Plus Ultra avanzaban con lentitud en la Audiencia Nacional.

Las instrucciones enviadas a los enlaces estadounidenses en España reclamaban también información sobre los progresos de la UDEF y sobre la capacidad de influencia institucional que pudiera conservar el expresidente. No obstante, según la información publicada, el avance de las diligencias policiales y la coordinación entre el magistrado instructor y Anticorrupción habrían terminado disipando parte de las reservas existentes en Washington sobre el desarrollo del procedimiento.

El seguimiento estadounidense de Zapatero cuenta, además, con numerosos precedentes. Durante su etapa en La Moncloa ya fue objeto habitual de los informes elaborados por la Embajada norteamericana. Los cables diplomáticos filtrados por WikiLeaks y publicados en 2010 mostraron las valoraciones que realizaban los representantes de Washington sobre el entonces presidente español.

Uno de los diplomáticos que analizó con mayor detalle su figura fue Eduardo Aguirre, embajador estadounidense durante la Administración de George W. Bush. En sus comunicaciones describía a Zapatero como un político hábil y advertía del riesgo de infravalorar su capacidad para detectar oportunidades y amenazas. La Embajada también observaba entonces con atención la complicada relación bilateral surgida después de la llegada del socialista al Gobierno y sus posteriores intentos de recomponer los vínculos con Estados Unidos.

Más de dos décadas después de aquellos primeros informes, el expresidente vuelve así a ocupar un lugar relevante en las comunicaciones diplomáticas entre Madrid y Washington. Esta vez, sin embargo, el seguimiento está marcado por una investigación judicial en España y por la decisión de las autoridades estadounidenses de apartar a uno de sus propios empleados tras cuestionar la objetividad de los informes que estaba enviando sobre el caso.

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