«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
A través de un estudio titulado Cuba. La capital del comunismo del siglo XXI

La Administración Trump señala a Pablo Iglesias en un informe sobre Cuba y el «terrorismo de izquierda»

Pablo Iglesias. Europa Press

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha señalado a Pablo Iglesias en un informe sobre la estrategia internacional del régimen cubano, en el que sitúa al exvicepresidente del Gobierno entre las figuras políticas europeas que, a juicio de Washington, han contribuido a reforzar la proyección exterior del castrismo. El documento fue presentado el pasado 20 de julio por el secretario de Estado, Marco Rubio, y plantea la hoja de ruta de la Administración estadounidense frente al Gobierno de Miguel Díaz-Canel.

El estudio, titulado Cuba. La capital del comunismo del siglo XXI, consta de 107 páginas y analiza el papel que, según Estados Unidos, desempeña La Habana en la promoción de movimientos radicales de izquierda a escala internacional. El texto sostiene que el régimen cubano lleva décadas desarrollando una estrategia de captación, formación y apoyo a activistas, además de mantener una amplia red de influencia política y propagandística tanto dentro como fuera del territorio estadounidense.

Uno de los episodios destacados por el informe es la denominada Convoy Nuestra América, una iniciativa organizada en marzo de 2026 para mostrar respaldo al régimen cubano frente a las sanciones impuestas por Washington. Inspirada en las flotillas de solidaridad con Gaza, la expedición llegó a La Habana desde México y reunió a representantes de organizaciones de numerosos países. Según el Departamento de Estado, participaron alrededor de 120 entidades procedentes de 33 naciones.

Entre las personalidades citadas aparece Pablo Iglesias, a quien el documento identifica como uno de los participantes más relevantes junto al exlíder laborista británico Jeremy Corbyn. Washington considera que este tipo de viajes forman parte de lo que denomina «turismo revolucionario», una herramienta que, a su juicio, sirve para reforzar el relato internacional favorable al castrismo y ampliar su capacidad de influencia política y mediática.

Durante aquella visita, Iglesias se desplazó a Cuba para entrevistar al presidente Miguel Díaz-Canel. La conversación fue difundida posteriormente a través de Canal Red y de las distintas plataformas audiovisuales vinculadas al proyecto impulsado por el exdirigente de Podemos. Aunque el informe no menciona expresamente ese medio de comunicación, sí hace referencia a documentales y contenidos audiovisuales que, según Washington, actúan como vehículos de propaganda favorables al régimen cubano.

El texto también recuerda que, durante su estancia en la isla, Iglesias criticó la política exterior de Estados Unidos y expresó públicamente su respaldo al Ejecutivo cubano. Asimismo, recoge sus elogios al modelo chino, al que presentó como un ejemplo de país socialista con capacidad para garantizar el desarrollo económico, unas declaraciones que también reiteró en una entrevista concedida posteriormente a RTVE.

Más allá del caso de Iglesias, el informe dedica buena parte de su contenido a alertar sobre la creciente cooperación entre Cuba y China. Según el Departamento de Estado, el número de agentes y operativos chinos desplegados en territorio cubano se habría multiplicado por tres en los últimos años. Washington sostiene que la isla funciona como una plataforma desde la que diversos actores extranjeros desarrollan actividades de inteligencia y operaciones dirigidas contra los intereses estadounidenses.

El documento concluye advirtiendo de la existencia de una extensa red de organizaciones, asociaciones y colectivos que, según Estados Unidos, reciben apoyo o mantienen vínculos con el régimen cubano y actúan como instrumentos de influencia política. La Administración de Donald Trump considera que este informe puede servir de fundamento para endurecer su estrategia frente a La Habana. Tras conocerse su contenido, Podemos reaccionó reivindicando la inclusión de Pablo Iglesias en el texto, mientras el propio exvicepresidente calificó esa referencia como un «honor».

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