«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Marroquíes, argelinos y colombianos representan los mayores aumentos

La cifra de extranjeros detenidos o investigados en Aragón se dispara casi un 30% en un año

Inmigrantes ilegales. Europa Press

Aragón, una región que tradicionalmente se caracterizaba por su calma y sus tradiciones, está experimentando un cambio preocupante en su día a día a causa del aumento de la inmigración. Según datos oficiales del Instituto Aragonés de Estadística y del Ministerio del Interior consultados por LA GACETA, las detenciones e investigados de origen extranjero crecieron un 27% en solo un año: de 4.972 en 2023 a 6.303 en 2024. Este incremento no es un hecho aislado, sino la consecuencia visible de una inmigración masiva que llega sin los filtros necesarios y que está tensionando la seguridad de la región.

El aumento se deja notar con especial intensidad en Zaragoza, donde las cifras pasaron de 3.817 a 4.915, un 29% más. En Huesca se registró un incremento del 25% (de 839 a 1.045) y en Teruel, aunque más moderado, también subió un 9% (de 316 a 343). Entre las nacionalidades que más crecen destacan varias asociadas a entradas por vías ilegales, según fuentes policiales consultadas por este medio. Los argelinos multiplicaron por más de dos sus implicaciones (de 360 a 984, un 173%), los marroquíes aumentaron un 26% (de 892 a 1.123) y los colombianos un 45% (de 439 a 636). Hurtos, robos con fuerza y tráfico de drogas son los delitos que más aparecen en estos perfiles.

Aunque la población extranjera sigue siendo minoritaria en Aragón (pasó del 13,5% en 2023 al 14,2% en 2024), su peso en la delincuencia es muy superior: representa entre el 35% y el 40% de todas las detenciones. En 2024, la propensión delictiva de los extranjeros rondó los 32,9 casos por cada mil personas, casi cuatro veces superior a la de los españoles, que se sitúa en torno a 8,5. Mientras las infracciones penales totales en la comunidad sólo crecieron un 5,4 % (hasta 53.626), el repunte entre extranjeros fue cinco veces más intenso.

Estos datos cobran aún mayor relevancia con ejemplos recientes que han conmocionado a la opinión pública. En noviembre del año pasado, dos menores fueron detenidos tras propinar una brutal paliza a un hombre de 40 años en el barrio de San José de Zaragoza, cuando este les recriminó vandalizar bicicletas municipales. El grupo implicado era mayoritariamente de origen magrebí e hispanoamericano. Otro episodio preocupante ocurrió también en Zaragoza ese mismo mes, una rumana y un subsahariano fueron detenidos por la brutal agresión a un joven discapacitado, grabada y difundida en redes sociales por los propios autores. El agresor principal, de origen subsahariano, propinó puñetazos durante más de 30 segundos mientras la víctima era humillada. Hechos que ilustran la crudeza de ciertas violencias importadas en una región que, hace apenas unos años, era tranquila y apenas registraba problemas de este tipo relacionados con la inmigración.

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