La Comunidad de Madrid, bajo el liderazgo de Isabel Díaz Ayuso, ha aumentado en un 2.600% el número de profesores de religión islámica de primaria en sólo siete años. Si en el curso 2017-2018 apenas había dos docentes asignados a esta confesión en centros públicos de educación primaria, en el actual curso 2024-2025 la cifra se ha disparado hasta los 54. Una evolución que ha pasado casi desapercibida, pero que revela un cambio profundo en la planificación educativa del gobierno autonómico presidido por el Partido Popular.
Este incremento exponencial se ha producido en paralelo a una ligera reducción del profesorado de religión católica en los mismos centros, que ha pasado de 824 docentes en 2017 a 819 en la actualidad. En contraste, el número de profesores islámicos ha ido aumentando de forma constante curso tras curso: 2 en 2017, 2 en 2019, 3 en 2020, 6 en 2021 y 2022, 20 en 2023 y, finalmente, 54 este año.
El dato aparece reflejado en una resolución oficial de la Dirección General de Recursos Humanos de la Consejería de Educación de Madrid, en respuesta a una solicitud de acceso a la información pública sobre el personal docente de religión en los últimos años. El documento confirma que estas cifras corresponden únicamente a los centros públicos de la región y no incluyen sustituciones temporales, sino contratos estables regulados por el Real Decreto 696/2007.
Desde el Ejecutivo madrileño se argumenta que la asignación de docentes responde al número de alumnos inscritos en la materia, que es de oferta obligatoria aunque de elección voluntaria por las familias. Sin embargo, este argumento no impide que el crecimiento del profesorado islámico en primaria —que multiplica por 27 su volumen en sólo siete años— haya generado debate sobre el rumbo que está tomando el modelo educativo en Madrid.
Mientras que algunos sectores celebran el aumento como una muestra de «pluralidad religiosa» en las aulas, otros critican lo que consideran una «cesión ideológica» que se produce incluso bajo un gobierno de signo conservador. El hecho de que el mayor salto se haya producido en los últimos dos cursos —de 6 docentes en 2022 a 20 en 2023, y de 20 a 54 en 2024— ha intensificado las dudas sobre una posible agenda de fondo.
Por ahora, el Gobierno regional no ha ofrecido ninguna explicación pública sobre esta evolución. Lo que es indiscutible es que, bajo el mandato de Ayuso, el profesorado islámico en primaria ha pasado de ser un fenómeno residual a una realidad consolidada en las escuelas públicas madrileñas.