La Diputación Provincial de Teruel, gobernada por el Partido Popular, ha decidido derribar la cruz del valle de Albarracín pese a llevar colocada desde 1939 y ser un símbolo de la cristiandad del valle. Según la institución, la medida responde exclusivamente a «razones de seguridad», descartando cualquier motivación ideológica. Sin embargo, desde VOX han denunciado que se trata de un nuevo ataque contra el legado cristiano y una muestra más de lo que considera un proceso de eliminación sistemática de referencias religiosas en el espacio público.
La cruz, que mide casi tres metros y está ubicada en un mirador con vistas panorámicas de 360 grados, ha sido objeto de debate después de que el Servicio Provincial de Medio Ambiente advirtiera de que su presencia suponía un «peligro medioambiental». Alejandro Nolasco, líder de VOX Aragón, ha acusado a la Diputación de utilizar excusas para eliminar símbolos cristianos.
«Si en lugar de una cruz fuera una media luna islámica, no se atreverían a tocarla porque les tienen miedo», ha declarado Nolasco, insistiendo en que la justificación oficial es un pretexto para continuar con la eliminación de elementos históricos relacionados con la Iglesia católica. Además, ha cuestionado la necesidad de su demolición, recordando que la estructura cuenta con un pararrayos instalado a solo un metro de distancia.
El origen de la cruz se remonta al final de la Guerra Civil española, cuando fue erigida en la peña anteriormente conocida como Botadera, cambiando incluso el nombre del enclave en honor al símbolo religioso. Su retirada depende del municipio de Bezas, y su alcalde ha señalado que la decisión se tomará en una reunión con los vecinos, ya que al tratarse de un concejo abierto —al contar con menos de 40 habitantes— son ellos quienes tendrán la última palabra.