SAIC Motor, el gigante automovilístico chino propietario de las enseñas MG y Maxus, fue el grupo más castigado por Bruselas a la hora de importar sus vehículos eléctricos a Europa debido a su falta de transparencia.
Esta empresa, controlada por el régimen de Xi Jinping, cuenta con unas tasas adicionales del 35,3%, que se suman al 10% vigente para las importaciones de vehículos de fuera del territorio comunitario, según informa El Español. En total, unos aranceles del 45,3%, que sin embargo, en dos años, no han hecho daño a sus ventas.
Como viene informando La Gaceta, SAIC Motor ha generado polémica por su proyecto de instalar su primera fábrica de vehículos eléctricos en el Viejo Continente. Una decisión, tomada el pasado 1 de junio, en la que Ferrol, en La Coruña, ha sido elegida para ubicar la instalación.
Sin embargo, casi dos meses y medio después de esa decisión, las alarmas han saltado por parte del Ministerio de Defensa debido a la proximidad del arsenal militar ferrolano, así como a los astilleros de Navantia, donde se construyen embarcaciones para las Fuerzas Armadas españolas y considerados una infraestructura crítica para la seguridad nacional.