La Fiscalía de Málaga ha solicitado 22 años de prisión para el hombre de nacionalidad italia acusado de asesinar en 2014 a su pareja, Sibora Gagani, de nacionalidad albanesa, cuyo cadáver permaneció emparedado durante nueve años en una vivienda de Torremolinos (Málaga) hasta que fue descubierto en 2023.
El hallazgo del cuerpo se produjo tras la detención del sospechoso por el asesinato de su última expareja, Paula, un crimen por el que también será juzgado en los próximos días. Según el escrito de acusación, el acusado mató a Sibora en julio de 2014 tras atacarla con un arma blanca dentro de la vivienda en la que ambos residían. La Fiscalía sostiene que el hombre le asestó al menos cuatro puñaladas, tres de ellas por la espalda, provocándole la muerte.
Después del crimen, permaneció durante un tiempo con el cuerpo mientras decidía qué hacer con él. Finalmente optó por ocultarlo dentro de la propia vivienda, en un hueco de la segunda planta del ático. Para ello levantó un tabique con la ayuda de un albañil conocido suyo, que realizó la obra sin saber presuntamente que en su interior se encontraba el cadáver.
Durante casi una década el acusado mantuvo distintas versiones sobre la desaparición de la joven. Según la Fiscalía, llegó incluso a difundir rumores falsos sobre ella, asegurando que seguía viva y que habían roto la relación, mientras afirmaba a su entorno que todavía estaba enamorado y que esperaba que regresara.
El ministerio público considera que esta conducta supuso un daño moral continuado para la familia de la víctima, ya que ocultó durante años tanto su muerte como el lugar donde estaba el cuerpo. El caso dio un giro en mayo de 2023, cuando el hombre fue detenido como sospechoso del asesinato de su nueva pareja.
Durante esa investigación, el detenido realizó unas declaraciones espontáneas en las que mencionó el crimen ocurrido años antes. «Esto me va a perseguir siempre… Sibora está cerca, en El Calvario, enterrada en una pared», dijo entonces a los agentes.
A partir de esa pista, la Policía Nacional registró la vivienda y utilizó cámaras especiales introducidas en las paredes para localizar el cadáver. Los restos de la joven fueron finalmente recuperados y posteriormente repatriados a Italia, donde su familia pudo darle sepultura.
La Fiscalía solicita 20 años de prisión por asesinato con alevosía y agravante de parentesco, además de dos años adicionales por delito contra la integridad moral. También pide que el acusado no pueda acercarse a la madre de la víctima durante cinco años y que la indemnice con más de 197.000 euros por los daños causados.